Asesinan a Roberto Chávez, guardián de los bosques en Michoacán; denunciaría amenazas ante la Fiscalía
La lucha por la preservación de los recursos naturales en México se ha teñido de luto una vez más.
Roberto Chávez, un reconocido defensor de los bosques y mantos acuíferos de 60 años de edad, fue ejecutado a tiros la noche de ayer en un camino rural del municipio de Madero, Michoacán. El activista, integrante del Comité de Defensa Ambiental del Sangarro, se dirigía a reunirse con su familia tras cenar en una fonda de la comunidad de Etúcuaro cuando fue interceptado por sujetos armados. Su cuerpo fue hallado en el tramo que conecta a El Terrenate con Etúcuaro y presentaba tres impactos de bala en la cabeza, junto a casquillos percutidos calibre 9mm.
La muerte de Roberto Chávez no parece ser un hecho fortuito, sino un ataque directo contra su labor activista. El defensor mantenía una postura firme contra la tala clandestina de pinos y encinos, así como contra el cambio de uso de suelo para la expansión de huertas de aguacate, un negocio controlado por el crimen organizado en la región. Según fuentes cercanas al activista, Roberto había recibido amenazas de muerte constantes debido a su resistencia contra los grupos delictivos que presionan a los ejidatarios para ceder sus tierras. Trascendió que este martes tenía previsto acudir ante la Fiscalía General del Estado para formalizar una denuncia por estas intimidaciones, una cita a la que el plomo le impidió llegar.
El clima de indignación en el municipio de Madero ha crecido tras las graves acusaciones que vinculan a las autoridades locales con los perpetradores. Reportes de la comunidad señalan presuntos indicios de que la policía municipal habría trasladado a sicarios en unidades oficiales días antes del homicidio. Incluso existen señalamientos directos que apuntan a posibles nexos entre el presidente municipal, la Dirección de Seguridad Pública y células de la delincuencia organizada que operan en la zona, lo que agrava la sensación de desprotección entre los pobladores.
Hace apenas cinco meses, Javier Gómez, otro defensor de la zona, fue víctima de un ataque armado del cual logró sobrevivir, pero que hasta la fecha permanece en total impunidad. Hoy, los defensores de la tierra en Madero viven bajo un estado de sitio extraoficial donde el temor a ser emboscados ha provocado que muchos campesinos abandonen sus parcelas, dejando el territorio a merced de la deforestación. La Fiscalía del Estado ha iniciado una carpeta de investigación, pero para los habitantes de Etúcuaro la justicia parece un horizonte lejano mientras el bosque que Roberto protegía siga siendo devorado por la ilegalidad.

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