Celebramos a los muertos… ¿pero olvidamos a los vivos?
Una vez pasada la resaca y celebraciones del 2 de noviembre, se hace necesario hacer un alto y echar una mirada a la soledad y el abandono de los adultos mayores en México.
En México, mientras se preparan altares, flores y velas para recordar a los que ya no están, crece una realidad silenciosa y menos celebrada: la de millones de adultos mayores que viven —y algunos mueren— en soledad, sin apoyo familiar ni institucional. En este reportaje informativo se exploran cifras, contextos y urgencias.
El panorama demográfico
Según datos del Consejo Nacional de Población (Conapo) para 2025, existen aproximadamente 17 millones 121 mil 580 personas de 60 años o más en el país, lo que representa alrededor del 12.8 % de la población total.
La proporción de personas mayores de edad seguirá creciendo: se estima que para 2070 ese porcentaje podría alcanzar alrededor del 34 %.
Vivir solos, sin compañía ni cuidados
La Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que hay 13.2 millones de personas mayores de 60 años que no reciben cuidados ni de su familia ni de alguna institución formal.
La encuesta ENASIC 2022 reveló que, de las personas mayores que viven solos, 51.2 % manifestaron que “quieren que les hagan compañía”.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), alrededor de 1.7 millones de personas de 60 años o más viven solas —lo que equivale aproximadamente al 11 % de ese segmento de edad.
Además, entre ese grupo que vive sin compañía, cerca del 69.4 % presenta alguna limitación funcional o discapacidad.
Soledad, aislamiento y salud en riesgo
Un estudio del Mexican Health and Aging Study (MHAS) con adultos mayores de 50 años o más encontró que el 42 % manifestó sentir soledad y el 53 % estaba socialmente aislado.
Tras ajustar por otros factores, se detectó que el aislamiento social —más que el sentimiento de soledad— estaba asociado a un mayor riesgo de mortalidad (OR = 1.30; IC95%: 1.03-1.64).
Otro estudio reveló que en México la prevalencia de soledad entre adultos mayores ronda entre el 13.2 % y el 34.9 %, y la de aislamiento social entre 34 % y 43 %.
También, una investigación en dos ciudades mexicanas encontró que el 50 % de los adultos mayores presentaban sentimientos de soledad, el 16.3 % había sido víctimas de maltrato y el 25.5 % mostraba síntomas de depresión.
¿Por qué ocurre? Factores que suman al abandono
Cambios demográficos y familiares: mayor movilidad urbana, separación de generaciones, hogares más pequeños, y el hecho de que muchos adultos mayores quedaron sin red de apoyo.
Pobreza, discapacidad y fragilidad: vivir solo muchas veces implica también condiciones económicas débiles, enfermedades crónicas o limitaciones funcionales.
Cultura del olvido: a pesar de que la tradición mexicana celebra a los muertos con solemnidad, la realidad de muchas personas mayores que aún viven es la falta de atención, visibilidad y cuidado.
¿Y cuándo mueren solos?
Aunque no hay un registro nacional sistemático de cuántos fallecen sin compañía, casos periodísticos recientes señalan que:
En un solo día, se reportaron dos adultos mayores encontrados muertos en sus casas sin que se supiera de su estado por horas.
En la Ciudad de México y otros ámbitos urbanos, se documenta que adultos mayores viven días sin que nadie sepa de ellos o revisen su estado.
Estas historias evidencian que no solo la soledad es una condición diaria, también puede convertirse en un final sin acompañamiento, sin ritual social y sin memoria pública.
Memoria viva vs. Memoria simbólica
Es paradójico: una nación que hace lúcidos rituales para los que ya partieron, enfrenta al mismo tiempo una crisis de acompañamiento para los que aún viven. Celebramos a los muertos con flores, música y fuego; muchas veces olvidamos —o no llegamos a ver— a los vivos que envejecen sin compañía, abandonados por las redes familiares o sin apoyos estructurales.

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