Notas Principales

Carta de Andy López Beltrán a San Nicolás

Querido San Nicolás:

¿Cómo estás? Espero que muy bien, disfrutando del frío, del taller, de los renos y de la magia que opera sin contratos, -acá hacemos algo parecido, sobre todo cuando se trata de tus compas- pero bueno, sé que te mando esta carta un poco tarde pero estaba ocupado haciendo los arreglos navideños, ya sabes con la austeridad luego uno batalla, hasta para escoger el color de mi auto nuevo, pero pasemos a asuntos menos mundanos y propios de una vida franciscana, estilo 4T.

Te escribo, como cada año, con el sincero espíritu de quien se ha portado bien: discreto, prudente, calladito… pero siempre cerca de donde se toman las decisiones importantes. No hago ruido, no doy entrevistas, no genero sospechas innecesarias. Una conducta, creo yo, digna de reconocimiento y recogimiento navideño.

Por eso voy directo a mi lista:

Querido San Nicolás, me gustaría, si no es molestia, otra casita en Miami Beach.

No una cosa ostentosa, no. Algo sencillo, playero, fresco, donde pueda reflexionar sobre la geopolítica del Caribe mientras tomo agua de coco. La discreción es importante: no quiero molestar a nadie… ni que nadie me moleste. Dale algún contratillo a un amigo para que me puedas cumplir la casita playera.
También quisiera un par de viajecitos a lugares exóticos. No por lujo, sino por crecimiento personal: un retiro en Bali, una vuelta por Grecia, un fiordito escandinavo, y quizá una visita técnica al Caribe. Ya sabes, lo básico.

Y aquí va algo MUY importante: un enchuecador de bocas para los conservadores que se atreven a decirme “Andy”. Porque francamente, Santa, ¡qué falta de respeto! Yo soy Andrés Manuel. Andrés
Manuel, igual que mi papi, que es más que un presidente: Es un referente moral, histórico, espiritual y, para algunos sectores devotos, prácticamente un Mesías de Macuspana.

Así que cuando me dicen “Andy”, como si yo fuera un personaje de caricatura o un junior cualquiera, pues sí me vibra la ceja izquierda. Por eso necesito un dispositivo portátil, elegante, de preferencia silencioso, que cada vez que alguien me diga “Andy” se le enchueque la mueca.

De paso y si no es mucho pedir, si pudieras agregar un poco de protección mediática navideña, ya sabes, para esos momentos en que algunos periodistas se ponen curiosos. No se trata de censurar: se trata de evitar incomodidades.

Mira, San Nicolás, yo no pido mucho. Soy gente sencilla. Pero tú sabes que la vida pública está llena de malentendidos, envidias y clasismos. Así que todo lo que me ayude a vivir en paz —y en la playa— es bienvenido.

Con afecto, Andy López Beltrán, perdón Andrés Manuel López Beltrán.

Posdata:

Si por alguna razón no puedes traer todo, no pasa nada. Te encargo nada más los regalos de mis amigues, seguramente te pedirán uno que otro contrato millonario con la Sedena, con el IMSS o con la Secretaría de Salud. De lo demás yo me encargo.

Nota del editor:
El presente texto es una recreación literaria elaborada por los editores. No corresponde a una carta real ni atribuible directamente al personaje mencionado. Su propósito es satírico y narrativo, y cualquier semejanza con declaraciones auténticas es únicamente un recurso estilístico.

Comparte nuestras notas: