Notas Principales

México avanza, sí… pero como los cangrejos

Por: Gabriel Piñón

México es un país que, en lugar de caminar hacia el futuro, parece haber adoptado la marcha del cangrejo: avanzamos con paso firme, pero hacia atrás. Hemos llegado a un punto crítico donde la mediocridad de nuestros gobernantes ya no es solo una deficiencia administrativa; hoy, ha rayado de plano en la institucionalización de la ley del menor esfuerzo.

La noticia de hoy es, por decir lo menos, un insulto a la inteligencia y al futuro de las próximas generaciones. La Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció el adelanto del fin de ciclo escolar para el próximo 5 de junio. Resulta que Mario Delgado, el flamante Secretario de Educación Pública de este país, se reunió con sus homólogos estatales y, en una muestra de «brillantez» colectiva, decidieron recortar el calendario escolar bajo argumentos que resultan sencillamente absurdos.

¿Las razones? Agárrese, amable lector. La primera: para que los niños puedan ver desde sus casas el Mundial de Fútbol. ¡Hágame el bendito favor! Como si la formación académica de millones de infantes fuera moneda de cambio frente a un balón. El segundo argumento es la «ola de calor», sumada a otros motivos que, por su falta de peso, caen en el ridículo.

Esta ocurrencia no viene sola. Semanas atrás, la gobernadora del Estado de México, Clara Brugada, ya había exhortado a los habitantes a no salir de sus casas durante la justa mundialista, supuestamente para que los extranjeros pudieran turistear a gusto. Pues se le cumplió el deseo: mandaron a millones de niños al encierro prematuro.

Pero aquí es donde la realidad golpea la cara de las autoridades. ¿Dónde queda el padre y la madre de familia que trabajan? En un país donde, según la ENSANUT, más de un millón de niños pasan lapsos de la semana solos o al cuidado de otros menores por la necesidad laboral de sus padres, la suspensión de clases es un golpe devastador. ¿Con quién se quedarán esos niños? Sepa Dios.

No es una suposición; es una tragedia estadística. Las autoridades de salud en México han sido claras: los accidentes en el hogar se incrementan entre un 20% y un 30% durante los periodos vacacionales. Es la temporada donde las salas de urgencias se llenan de fracturas por caídas (que representan el 80% de las lesiones), quemaduras e intoxicaciones. Estos incidentes no ocurren porque las casas sean inseguras, sino porque la «brillante» idea de suspender clases deja a los niños sin vigilancia activa mientras los padres cumplen con su jornada.

Todo esto se suma a la narrativa de la mediocridad que hoy impera. Ya se anunció también la reducción paulatina de la jornada laboral hacia el 2030. Un país que quiera salir del hoyo del subdesarrollo debe apostarle al trabajo, a la productividad y al esfuerzo, no a buscar pretextos para laborar menos y estudiar menos. Súmele las enormes cantidades de becas que hoy por hoy otorga este gobierno, en el que acostumbran a amplios sectores de la población a solo estirar la mano, volviéndolos dependientes de estos apoyos, que si bien para algunos están plenamente justificados, para otros muchos no.

Pero en fin, así son nuestras autoridades: especialistas en sacarse ocurrencias de la manga para tapar su incapacidad de gestión. Mientras el mundo compite en tecnología y educación, aquí preferimos las vacaciones anticipadas y el sofá frente al televisor.

Usted, ¿qué opina, amable lector?

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