Iniciar cómputo el día de la jornada electoral, una propuesta retrograda
Una de las propuestas de reforma de la presidenta Claudia Sheinbaum era eliminar el programa de resultados electorales preliminares.
Contra esa propuesta, hasta el INE de Guadalupe Taddei, designada por López Obrador, brinco en contra, por lo retrograda de la misma.
Unos días después, la propuesta presidencial decidió dejar por la paz la existencia del programa de resultados electorales preliminares, pero empalmo el cómputo desde el momento mismo de la recepción de las urnas.
La propuesta es también un auténtico despropósito, originado por el desconocimiento y las ansias de iniciar el conteo oficial, lejos del prurismo técnico construido en el procedimiento electoral desde hace décadas, para garantizar resultados confiables.
Debemos recordarle a la presidenta y a los mexicanos la razón por la cual el cómputo oficial inicia actualmente hasta el miércoles siguiente a la jornada electoral.
Esto es así, porque responde a un diseño normativo y operativo que prioriza la certeza jurídica, la integridad de los paquetes electorales así como la logística de traslado desde zonas remotas.
De acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) vigente, el artículo 310 establece que los consejos distritales deben celebrar la sesión de cómputo a partir de las 8:00 horas del miércoles siguiente al día de la jornada electoral.
Este plazo permite que el cómputo se realice de manera sucesiva e ininterrumpida una vez que se tiene la totalidad (o la gran mayoría) de los paquetes en la sede distrital, asegurando que los resultados oficiales se basen en actas originales y no en datos preliminares.
El sistema actual reconoce que no todos los paquetes electorales llegan a los consejos distritales de forma inmediata debido a la geografía del país, por lo que la ley otorga tiempos diferenciados para la entrega de los paquetes tras la clausura de las casillas: inmediatamente si están en la cabecera distrital; hasta 12 horas para casillas urbanas fuera de la cabecera; y hasta 24 horas para casillas rurales.
Se busca que los paquetes sean recibidos de forma simultánea y ordenada antes de abrir la sesión formal de cómputo.
El protocolo operativo actual exige una etapa intermedia de resguardo estricto. Una vez que los paquetes llegan al consejo, el presidente debe depositarlos en orden numérico en un lugar dentro del local que reúna condiciones de seguridad (bodega electoral).
Las puertas de acceso a dicho lugar deben ser selladas en presencia de los representantes de los partidos políticos y permanecer cerradas desde su recepción hasta el inicio formal del cómputo el miércoles. Este paso es fundamental para garantizar que nadie manipule la documentación electoral antes del conteo oficial.
La reforma propuesta busca eliminar este periodo de espera, ordenando que los cómputos inicien «a partir de la recepción del primer paquete electoral» en cada consejo distrital, tanto en elecciones federales como locales, con el fin de dotar al proceso de mayor celeridad.
Es dicha propuesta un gran absurdo derivado del afán de generar desorden, anarquía, desde el momento mismo de los cómputos, con el fin perverso de obtener ventaja para el partido oficial y sus candidatos, auspiciados desde la mañanera y el discurso cotidiano de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
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