Notas Principales

Maru y Jáuregui respaldan el Plan de Godoy en CDMX, ¿Unión de esfuerzos?

En un despliegue que busca proyectar una imagen de «coordinación institucional», la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, y el fiscal general del estado, César Jáuregui Moreno, se hicieron presentes en la capital del país para el lanzamiento del Plan Estratégico de Procuración de Justicia 2026-2030, encabezado por la titular de la FGR, Ernestina Godoy. Sin embargo, detrás del protocolo y las fotografías oficiales, el viaje deja en el aire preguntas incómodas sobre la autonomía de la justicia y los resultados reales que esta supuesta alineación traerá para el norte del país.

Durante la presentación, Ernestina Godoy prometió el fin de la «burocracia dorada» y una fiscalía que privilegia la inteligencia sobre la fuerza bruta. Para Chihuahua, un estado marcado por el rezago en carpetas de investigación y la violencia persistente en la Sierra Tarahumara, el discurso suena ambicioso pero peligrosamente familiar. La presencia de César Jáuregui junto a la gobernadora subraya la dependencia política de la Fiscalía local hacia el Ejecutivo, una crítica que ha perseguido a la administración estatal desde su inicio. Mientras en la CDMX se habla de modernización, en las calles de Chihuahua y Ciudad Juárez la ciudadanía sigue enfrentando un sistema que, en la práctica, parece más enfocado en la gestión de la crisis política que en la resolución de delitos de alto impacto.

Existen claves fundamentales que la opinión pública debe vigilar tras este encuentro. En primer lugar, queda la duda de si el nuevo plan de Godoy respetará las facultades estatales o si representa el primer paso hacia una centralización de la justicia que ignore las particularidades regionales de Chihuahua. Asimismo, aunque se habló de fortalecer la persecución penal, no se aclaró si habrá una partida extraordinaria para las fiscalías locales que decidan alinearse a este plan. Finalmente, en un contexto donde se exige austeridad, la comitiva chihuahuense —que incluyó también al Secretario de Gobierno, Santiago de la Peña— deberá transparentar si este acompañamiento es una necesidad operativa o simplemente una estrategia de relaciones públicas para suavizar asperezas con la Federación.

Mientras los boletines oficiales celebran la «unión de esfuerzos», la realidad en el estado sigue siendo la de una Fiscalía General que lucha por sacudirse la sombra de la ineficiencia. La foto con Godoy podría darle a Maru Campos un respiro político frente al Gobierno Federal, pero difícilmente le dará justicia a las miles de víctimas que esperan resultados en la entidad. La procuración de justicia no se resuelve con planes estratégicos presentados en salones alfombrados, sino con autonomía técnica y voluntad política en el territorio. Por ahora, el viaje a la CDMX parece más una gestión de imagen que una solución de fondo a la inseguridad que azota al estado grande.

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