Revocación en el 2027 es burla constitucional
Dice la Constitución General de la República que las elecciones deben ser libres, auténticas y periódicas.
La libertad de decidir implica la ausencia de cualquier imposición o intervención ajena a la voluntad de los electores; que éstos decidan por quien sufragar.
En unas elecciones libres no existen condicionamiento tácito ni expreso que obligue a decidir de alguna forma específica, como pudiera ser mediante acordeones o coacción.
Imaginemos que el elector es condicionado a recibir ayuda social a cambio del voto, o que es amenazado por el crimen organizado, hipótesis reales y actuales en el caso de México.
Por auténticas debemos pensar en unas elecciones no simuladas, sino que ellas expresen verdaderamente el sentir de los electores.
No podrían ser autenticas unas elecciones donde el elector es colocado frente a 15 boletas, como podría ocurrir en junio del 2027, en donde debe decidir entre personas desconocidas.
Tendría el elector boletas de diputados federales y senadores, diputados locales, síndicos, gobernador y alcaldes, más las papeletas de jueces y magistrados federales.
No hay auténtica elección en ese escenario, menos juntando una nueva boleta, que sería la de la revocación de mandato.
En dichas condiciones, tendrían los electores una elección simulada, lejos de ser una elección autentica.
Está rompiendo Morena con el artículo 41 constitucional, al practicar un peculado electoral mediante la entrega de un billón de pesos en asistencialismo condicionado al voto.
Pero, además, esta simulando una elección auténtica confundiendo al elector y llevándolo a decidir por personas que ni conoce ni jamás conocerá.
Es un fraude a la ley y a la constitución lo que ocurrió en la pasada elección del 2024, remasterizada en el 2027, con la incorporación de la revocación de mandato.
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