Notas Principales

Doble cara gelatinosa en posición internacional

El representante de México ante la ONU, Héctor Vasconcelos -paradójicamente hijo de José Vasconcelos y fundador de Morena- pronunció un discurso ante el Consejo de Seguridad, en el que condenó abiertamente y sin tapujos la operación militar norteamericana que detuvo a Nicolas Maduro.

“El gobierno de México ha hecho explícita ya su posición de condena a la agresión militar del pasado 3 de enero contra objetivos en territorio de Venezuela, en clara violación del artículo segundo de la Carta de las Naciones Unidas; estas acciones no deben permitirse pues constituyen un severo golpe a la carta y al multilateralismo”, espetó el diplomático egresado de Harvard, Oxford y Cambridge.

No solo emitió esta severa postura del gobierno mexicano que encabeza Claudia Sheinbaum, sino que lanzó crítica áspera a la misma ONU y al Consejo de Seguridad, manifestando, contundente, que “el Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad -y sobre todo la obligación- de actuar de manera decisiva y sin dobles estándares ante violaciones graves a la carta y para restablecer la paz y la seguridad internacionales”.

Fue más allá, en crítica a los Estados Unidos, específicamente a Donald Trump, deslizó que “los cambios de régimen por actores externos y la aplicación de medidas extraterritoriales no solo son actos contrarios al derecho internacional sino que históricamente han agudizado conflictos y fragilizado el tejido social y político de las naciones”.

Pidió que la ONU “haga más” por solucionar el conflicto y lamentó -no podemos pasar por alto, criticó- “que esta sesión se haya celebrado hasta hoy, cuando lo que tenemos ante nosotros es una grave situación que pone en riesgo la paz y la seguridad internacionales”.

Muy diferente a lo que la presidenta Sheinbaum sostuvo sería la postura de México ante la ONU, en lectura durante la conferencia Mañanera, ese mismo día, unas horas antes.

Se duele Sheinbaum de la captura de Maduro, pero no la condena explícitamente, cuidó el lenguaje y de manera genérica rechazó intervenciones con base en principios de derecho internacional, citando a figuras históricas como Juárez, Washington, Lincoln, para legitimar su postura.

Vasconcelos fue a la yugular, condenó la agresión, y la violación de la soberanía estatal venezolana.

La presidenta además -diplomática, política- apresuró un informe de combate al narcotráfico, cargos que enfrenta Maduro ante un tribunal en Nueva York, habló de cooperación y entendimiento. Como diciendo, nosotros si hacemos la tarea.

Nada de discurso duro, de liberaciones inmediatas, de confrontación mínima, eufemismo y ambigüedad. Pragmatismo.

En el momento que Sheinbaum intervino ya habían circulado las imágenes de Maduro esposado; un par de horas después aparecería con su esposa en video caminando penosamente por un muelle frío de Nueva York, con atuendo de presidiario.

Doble discurso, doble cara, como la denunciada por Vasconcelos irónicamente ante el Consejo de Seguridad.

La sombra de Maduro paseándose en palacio Nacional con AMLO permanece, cuando salen las revelaciones que involucran a México en trasiego de dinero ilícito y drogas con Venezuela, cuya huella habrá que seguir y algo de ello saldrá a relucir en las semanas venideras.

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