El háganle como quieran, autoritario de la 4T
Mar Roxo
Existe hasta el momento ausencia de información clara acerca de la cantidad de personas detenidas bajo la acusación de lesiones, robo, daños e inclusive tentativa de homicidio.
Tres de ellos ya fueron vinculados, pero permanecerán en libertad; cinco pidieron la ampliaciĂłn del tĂ©rmino constitucional y hay cuando menos diez en espera de determinaciĂłn de los jueces; pero, periĂłdicos internacionales, como El PaĂs, hablan hasta de 29 detenidos.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos y su similar de la Ciudad de México, adoptaron una posición cómplice de la represión fascista ejecutada de manera impune; la Corte, Diputados, Gobernadores, y el amplio coro morenista, cerro los ojos y se hizo cómplice del artero ataque.
Fueron enviados los detenidos -cualquiera que sea su nĂşmero- a distintos jueces y no concentradas las causas, cuando era lo lĂłgico, toda vez que participaron en los mismos hechos.
Hay ahĂ un nuevo elemento de inquina, mala fe, de los juzgadores de consigna, para atomizar la defensa y dificultar que puedan probar en conjunto la inocencia.
Obligaron a las familias a buscar de forma separada la defensa, con sus propios recursos y carencias, muchas de ellas de afuera de la capital del paĂs.
Es también un elemento favorable para el ministerio público aislar a los inculpados, porque podrá encargarse por separado de los casos, reduciendo de manera conveniente la carga.
En el fondo, carece la FiscalĂa de elementos reales de prueba para justificar las acusaciones, pero no las necesita.
Es suficiente con la determinación del juez. Es el háganle como quieran.
En Chihuahua ya conocemos esa perversión, cuando tres campesinos y un agricultor fueron mantenidos en prisión -y probablemente aún firman en un juzgado- acusados de posesión de armas de fuego y explosivos exclusivos del ejército.
La realidad es que solo cargaban con los envases vacĂos de bombas lacrimĂłgenas, que recogieron del suelo, despuĂ©s de soportar el ardor de las explosiones, cuando defendĂan La Boquilla.
En aquel entonces, como ahora, no hay poder de convencimiento ante la cerrazĂłn y la consigna de criminalizar desde el poder presidencial una manifestaciĂłn pacĂfica y legitima.
Por cierto, ni un solo integrante del Bloque Negro fue detenido; pero ese, es otro tema.
Comparte nuestras notas: