Bullying con rostro de criminal abuso
La maquinaria del estado ha ejercido auténtico “bullying”, en contra de la oposición, para no llamarle lo que en estricto sentido es, criminal abuso de poder.
Primero, mediáticamente por el control ejercido a través de los medios de comunicación privados, cooptados a fuerza de publicidad y presiones de otra naturaleza, como la persecución fiscal, para evitar las primeras planas y seguimiento a noticias desfavorables.
Luego a través de los medios oficiales como el Canal 11 y la Mañanera, así como de la aparición permanente de voceros oficialistas distribuidos a lo largo y ancho del territorio nacional, mediante la colonización de todos los espacios de poder, para estrangular y minimizar la crítica.
Está también el manejo sectario de las redes sociales, como ha sido denunciado que Tik Tok estuvo censurando y bajando información que evidencio dicho abuso de poder, porque violentaba normas comunitarias de la plataforma. Del lado del oficialismo hay bots por millones.
Más aún, la estrategia operativa militar, policial y logística, para colocar barricadas a lo largo de las principales calles que desembocaban al Zócalo, para evitar la llegada de unos cuantos miles y ahuyentar a todos los demás.
Enseguida vimos a todo color y en vivo la violencia desatada por un grupo ajeno a la protesta social, el famoso Bloque Negro, cuyos integrantes llegaron, causaron daños, estropearon una manifestación pacifica y simplemente desaparecieron, con todo y el equipo que cargaban, sin que nadie, ninguna autoridad, detuviera al menos a alguno de ellos.
Descargaron los elementos policiales de la ciudad de México, toda su furia en contra de inocentes manifestantes, que ondeaban banderas o estaban acompañados de sus familias, en brutal represión que quiere ser negada.
Bajo este cruento y perverso abuso de poder, todavía el oficialismo volvió a la carga, con la micro marcha del 20 de noviembre, para estigmatizar, discriminar y violentar el elemental derecho a la manifestación de las ideas.
Existe un modelo innegable de ejercicio autoritario del poder, bajo un signo dictatorial, que no admite la mínima oposición, y que se ha dado a la tarea de aniquilar la libertad de prensa y expresión, para construir un espacio homogéneo de pensamiento retrograda por absolutista bajo un paraguas fascista que tiene como emblema la 4T.
Acabaron con las instituciones que soportaban el estado de derecho, ahora quieren ahogar las libertades elementales, inherentes al ser humano.
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