Notas Principales

Que le quiten el cerillo a Rosa Icela

Desde la semana pasada avisaron transportistas y agricultores que tomarían las aduanas y carreteras, por lo que sobre aviso no hay engaño.

Donde si hubo sorpresa es en el bloqueo de vías ferroviarias ejecutado en la zona sur del estado, con lo cual colapsaron el tránsito de mercancías e insumos para industria y comercio.

Los pasajeros de autobuses y viajantes en autos particulares debieron soportar largas filas, pero no fueron obstruidos en su circulación.

La intencionalidad era entonces generar presión a través de obstáculo a la actividad productiva, y no lastimar a los viajeros, en busca de apoyo social a un reclamo legítimo.

No hay día en que estén libres de asalto los conductores de camiones, a lo largo de la carretera panamericana, por donde transitan miles de ellos, sin protección policial.

Y más grave aún, con la complicidad de integrantes de la Guardia Nacional, coludidos con los criminales de las carreteras, junto con no pocos elementos de policías locales.

Cálculos conservadores difundidos por los mismos transportistas hablan de 70 asaltos diarios, 25 mil 550 en el año; un mundo de inseguridad.

Los campesinos tienen también elementos para salir a protestar. La reforma a la ley nacional de aguas centraliza aún más el control del vital líquido y golpea el corazón de la economía agrícola.

Al eliminar la transmisibilidad de concesiones para el uso del agua quita el valor de la tierra y acrecienta el apetito de la corrupción institucional, generándole una nueva y perversa área de oportunidad.

Estos son suficientes argumentos para justificar acciones de presión, ante la deficiencia gubernamental de una cuarta transformación dedicada en cuerpo y alma únicamente a retener el poder, sin pensar en gobernar.

Gobernar es precisamente atender las necesidades sociales de los distintos sectores, sin prejuzgar, como lo hizo Rosa Icela Rodríguez, la secretaria de Gobernación, al descalificar a los manifestantes, cuando Eraclio Rodríguez, fue un prominente integrante de la 4T, hasta que perdió la ilusión y ahora está del otro lado, de las necesidades que ellos no ven.

Les dijo Rosa Icela que “que la atención a las problemáticas del campo debe mantenerse en un plano estrictamente institucional privilegiando siempre el diálogo, la responsabilidad y la construcción de acuerdos que respondan a las necesidades reales de las y los ciudadanos”.

El problema es que ella misma rompe con el principio que enarbola al estigmatizar y sancionar públicamente a los transportistas y agricultores, atacando la legitimidad de la protesta y sus demandas, cuando su principal función es apagar diablitos y no echarles gasolina, como parece que lo está haciendo.
Ojalá que le quiten al menos el cerillo.

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