Notas Principales

Ernestina es bombera no gasolina en FGR

Es una franca violación al espíritu de autonomía constitucional de la Fiscalía General de la República, la destitución de Alejandro Gertz Manero como titular de la dependencia.

Dicha autonomía nace como un ideal de generar contrapesos al poder ejecutivo federal -y estatal en el caso de las entidades federativas- para evitar la politización de la persecución de los delitos.

Un presidente o un gobernador con la fuerza del estado persecutor de los delitos, no dejará títere con cabeza de quienes disienten o son adversarios políticos.

Extraordinaria fuerza meta constitucional es esa, con el agregado de jueces, magistrados y ministros a modo, como ocurrió tras la reforma judicial.

Si antes los funcionarios del poder judicial eran contrapeso a los afanes políticos del ministerio público federal o local, ahorita ya no existe más.

Ni un solo resolutor judicial opondrá su precaria -pero jugosa- carrera como burócrata, obstaculizando las instrucciones del Fiscal General de la República.

Es evidente que, en esta lógica, Alejandro Gertz amenazaba los intereses de Claudia Sheinbaum y del líder máximo Andrés Manuel López Obrador, de otra forma no lo hubieran quitado.

Están las investigaciones del huachicol fiscal que alcanzan incluso a los hijos de López Obrador y queman altos mandos de la Marina y el ejército.

Luego, el homicidio de Carlos Manzo, las indagaciones sobre el propietario de Miss Universo, y una larga retahíla de asuntos escabrosos, que alcanzarán con facilidad a la presidenta con A.

Por eso ahora llega Ernestina Godoy como bombera a apagar el fuego, con la garantía de no ser la gasolina misma, como ocurrió con el octogenario abogado que ahora va de embajador.

Para quitarlo de en medio utilizó la presidenta el camino corto de la violación constitucional, obviando el requisito de motivo grave, sin pudor alguno.

Ahora solo esperemos el trámite presidencial y legislativo, para que Godoy despache, donde irónicamente ya está aposentada desde la semana pasada, custodiada por su gente y los enviados de Omar García Harfuch.

A ver cuanto dura esa luna de miel, en una dependencia que está sujeta a la más alta presión política y por donde cruzan intereses millonarios.

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