Notas Principales

Terrorismo en Michoacán que hace temblar Palacio

Está sufriendo la cuarta transformación el desgaste normal de cualquier Gobierno, que a fuerza de “tratar” -entrecomillado- de gobernar, enfrenta retos cada vez mayores en todos los órdenes.


Aún, y cuando este movimiento político no nació para gobernar, sino para reinar, -gobernar, implica consensar y reinar, imponer – no deja de sufrir el embate de su incapacidad y afán desmedido de control.


Cuando paradójicamente enfrenta una crisis de ingobernabilidad, que disfraza bajo la ideología totalitaria de mítines, sesenteros, con refresco y torta, el bombazo en Michoacán puso de nuevo a temblar a la clase política morenista, porque -por más que lo nieguen-, detrás del acontecimiento fatal está el concepto de terrorismo.


Buscan aderezar los acontecimientos como si se tratara de un enfrentamiento más de la delincuencia organizada con la autoridad, pero los hechos terminan imponiéndose, para mostrarlos, tal y como ocurrieron, un acto que busca sembrar, terror y miedo en la población, y doblar a las autoridades municipales, estatal y federal.


El vehículo que traía los explosivos provino de Colima, viajó hasta la cabecera Municipal de Coahuayana, fue colocado frente a las instalaciones de la policía comunitaria y ahí fue detonado en circunstancias que aún no son aclaradas por ninguna autoridad.


No pueden desvincularse tales hechos del reciente homicidio del alcalde Carlos Manzo, ni tampoco de los miles de muertos en todo el país, los miles de desaparecidos, los miles de extorsionados y cientos de secuestrados.


Tampoco puede quedar fuera del contexto bajo el cual Estados Unidos está destruyendo las lanchas rápidas que en el Pacífico y el Atlántico tratan de llevar drogas a esa nación desde los diversos países de Centroamérica y Sudamérica.


Tampoco puede deslindarse el bombazo del calificativo que el gobierno americano ha dado a la delincuencia organizada, como grupos terroristas, con lo cual se arroga la atribución de atacarlos, donde quiera que estén, en una determinación extraterritorial que derriba soberanías de manera impune.


Por eso tiembla Morena, porque muchos de sus políticos han sido vinculados al crimen organizado, desde los misteriosos sobres que el hermano de López Obrador distribuía, hasta el caso del dueño de Miss Universo, vinculado al guachicol fiscal, con lazos que llevan hasta Andy López Beltrán y otros más de sus secuaces.


Cómo se observa el bombazo, tiene repercusiones mucho más allá de los seis muertos y varios heridos, con daños en 300 metros a la redonda. Su onda expansiva llega hasta Palacio Nacional, que ha sido ineficiente y ha entregado el país al crimen.

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