Notas Principales

Un Consejo que no es Consejo

Sostuvo una reunión la presidenta, Claudia Sheinbaum con los gobernadores del país y las fuerzas armadas, en lo que denominan, Consejo Nacional de seguridad y protección civil.

Debe aplaudirse la existencia de este tipo de reuniones, donde al menos en apariencia hay democracia para aceptar los errores en la estrategia asumida desde hace siete años en el combate a la delincuencia organizada.

Sin embargo, está muy lejos de la realidad, esta aparente discusión del curso que debe adoptar la política nacional y estatal para recuperar el amplio territorio que está en poder del crimen organizado.
En esa reunión, las únicas voces a escuchar son las de la presidencia de la República, a través de una sometida Fiscalia general y un dependiente por vínculo de sometimiento mando militar. Omar García Harfuch sólo es el administrador de esa estrategia y los gobernadores simples sometidos a las disposiciones federales que han fracasado.

En redes sociales pueden observarse todos los días ejemplos de extorsión, burdos por parte de elementos federales, como ha quedado patente en dos retenes ubicados uno en la salida de Juárez y otro en la próspera región de Delicias.

Pero estas extorsiones son sólo un problema menor, porque la delincuencia organizada, junto con algunos agentes federales, estatales y municipales, cometen homicidio, secuestro, y múltiples delitos, gracias a la ausencia del Estado mexicano.

Si antes del 2018 podía libremente hacer estas acusaciones el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador, las mismas, cobran actualidad y pertinencia.

La estrategia contra la extorsión no sólo ha fracasado, es una burla.
En Chihuahua, este delito es castigado con penas mucho más severas que las que ahora plantea el plan nacional.

El problema no son los años de cárcel -que por cierto liberarán a muchos sentenciados por este delito en la entidad-, el problema es la impunidad y la colusión, particular y especialmente de policía federal de cualquier orden que está protegiendo estas actividades criminales.
Por eso era indispensable una Fiscalía General de la República autónoma, y un mando militar con Independencia que pudiera apoyar a la presidenta en este combate, pero una vez más es oportunidad perdida ante el afán de control y negocio que hemos visto, desde hace casi una década con morena en el poder.

No era una reunión de consejo, sino una reunión de subordinados que, sin asumir una postura crítica, aprueban un plan que será más de lo mismo.

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