El verdadero sentido de la Navidad
Por Gabriel Piñón
Noche de paz, noche de amor,
Todo duerme en derredor
entre los astros que esparcen su luz
viene anunciando al niño Jesús
Brilla la estrella de paz
Brilla la estrella de paz…
Inicio este texto con la primera estrofa en español tomada de la Letra original en alemán 1860 (Autograph VII) escrita por Franz Xaver Gruber para abordar el tema de la Navidad, festividad que en estos momentos llena las plazas comerciales, edificios públicos y privados, hogares, y calles de las ciudades en el mundo, cada uno con el toque especial que cada cultura le imprime.
Esta celebración de Navidad trae consigo muchos significados y, hoy en día, regalos; algo que podemos observar es que conforme ha pasado el tiempo, su verdadero sentido se ha transformado y con ello el espíritu que motivó esta conmemoración: celebrar la llegada del “Salvador”, el nacimiento de Dios hecho hombre.
Esta conmemoración nace con un sentido puramente cristiano y surge para celebrar el nacimiento de Jesús, el mesías redentor de la humanidad, que se entrelaza con la llegada de aquellos Reyes Magos, que siguiendo la estrella de Oriente, son guiados a un humilde pesebre en el que ofrecerán oro, incienso y mirra al Dios nacido.
El escenario: un humilde pesebre en Belén en el que acompañan al niño Dios, la Virgen María, su Madre y su padre José, un burriquillo y algunos animales de corral.
Este pasaje, en su más amplio significado, nos deja una profunda enseñanza de humildad, pues Dios hecho hombre nace en un lugar frío y sencillo, alejado de los lujos y las comodidades.
Si bien los Reyes Magos llevaron obsequios, estos eran más que simples regalos, pues encierran significados que van mucho más allá de la superficialidad con la que hoy se acostumbra regalar.
El oro, desde la antigüedad, ha sido considerado un bien preciado, digno de todo rey. Reconoció a Jesús como tal, pero va más allá de una posición política: su significado es espiritual y trascendente.
Desde la teología, se afirma que Jesús es Señor de los cielos, de la tierra y de todo lo creado.
El incienso se utilizaba en los ritos religiosos para honrar a Dios. Su humo ascendente simboliza la oración que se eleva al cielo. Al ofrecer incienso, los Magos reconocen la divinidad de Jesús, que no solo es un rey humano, sino Dios mismo encarnado. Es un gesto de adoración al divino Redentor.
La mirra era una resina aromática utilizada para embalsamar cuerpos y como analgésico. Es, quizá, el regalo más desconcertante, pues representa la humanidad de Jesús y, por ende, el sufrimiento y la muerte que habrá de asumir como Redentor del género humano. La mirra recuerda que el Salvador no viene solo a reinar, sino a entregarse.
En este momento en que se acerca la Navidad, es importante reflexionar sobre nuestro actuar como personas en lo individual y como sociedad en lo colectivo. Debe resumirse la Navidad en una simple reunión en donde lo fundamental sea el obsequio, la bebida y la comida, una tradición o celebración más o cuál debería ser el sentido que tendríamos que tomar por ser una fecha tan significativa, podríamos partir con agradecer a Dios las venturas y desventuras recibidas, nuestro estado de salud mental, corporal y espiritual, el poder contar con nuestras familias, nuestros bienes materiales sean pocos o muchos; nuestro trabajo, el pan en nuestras mesas, y así podríamos proseguir con una lista interminable de bienes recibidos por lo cual debería ser una noche dedicada al agradecimiento.
¿Cuándo y cómo surge la Navidad?
Fue hasta el siglo IV d.C., alrededor del año 336, cuando en Roma aparece por primera vez registrada la celebración del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús. La Iglesia fijó este día con la intención de cristianizar festividades paganas del solsticio de invierno, especialmente el culto al Sol Invictus.
En ese entonces, la Navidad no era una fiesta familiar, sino una celebración litúrgica, sin obsequios ni adornos.
¿Cuándo empiezan los regalos?
La tradición de regalar en Navidad surgió de manera gradual, a lo largo de varios siglos:
Edad Media:
Comienza a relacionarse el acto de regalar con los Reyes Magos, pero los obsequios se entregaban el 6 de enero, durante la Epifanía. Eran pequeños y simbólicos, dirigidos sobre todo a los niños.
Siglos XII–XVI:
Aparece la figura de San Nicolás en Alemania y Países Bajos, un obispo que repartía monedas a niños pobres. Aquí surge la idea del regalo como gesto de caridad, no de consumo.
La Navidad moderna (siglo XIX):
Entre 1800 y 1850, en Inglaterra y Alemania se consolida la Navidad familiar: el árbol decorado, el intercambio de regalos enfocado en la infancia y la cena navideña.
El libro A Christmas Carol (1843), de Charles Dickens, fue clave para darle a la Navidad su carácter actual: una fiesta de generosidad, reconciliación y calidez humana.
Siglo XX:
San Nicolás evoluciona a Santa Claus, especialmente en Estados Unidos, donde la Navidad adquiere un fuerte sentido comercial y consumista. Tras la Segunda Guerra Mundial, esta versión se globaliza.
En México, la tradición tomó un rumbo distinto, a principios del siglo XX, las marcadas desigualdades sociales definieron cómo se celebraría tal acontecimiento.
A partir de mañana, contextonorte.mx presentará una entrega diaria sobre cómo desde 1900 hasta la actualidad, las distintas generaciones han vivido la transformación del sentido de la Navidad.

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