Notas Principales

La Navidad Millennial (1981–1996): entre el Nintendo, el VHS, los malls y el inicio del internet

Los Millennials crecieron en la frontera entre dos mundos: uno analógico, lleno de rituales familiares y tradiciones mexicanas; y otro digital, rápido, global y lleno de estímulos.

Su infancia estuvo marcada por el auge del consumo, los medios masivos, los juguetes electrónicos, los centros comerciales y, al final de la adolescencia, la irrupción de internet.

Por eso, su Navidad fue —y sigue siendo— una mezcla irrepetible: nostalgia, tecnología, familia, música pop y globalización.

Los Millennials crecieron en un país que atravesó la llamada crisis del 94, el fin del “milagro mexicano”, terremotos, inflación, devaluaciones, y, al mismo tiempo, la apertura comercial del TLCAN entre México, Canadá y Estados Unidos.

Comenzamos a vivir el arribo de masivo de marcas internacionales, la expansión de las grandes plazas comerciales, y el boom de la televisión privada.

En ese torbellino, la Navidad se convirtió para muchos en un refugio emocional, pero también en una fiesta cada vez más comercial. Nace la era del juguete electrónico: los regalos que marcaron a una generación.

Si algo define la Navidad Millennial son los juguetes icónicos que se volvieron parte de la cultura popular.

Los nuevos juguetes protagonistas fueron el Nintendo NES, SNES, Nintendo 64, Sega Génesis, Game Boy, PlayStation 1. Y también los Tamagotchis, Polly Pocket y Mighty Max, Power Rangers, Tortugas Ninja, Caballeros del Zodiaco, Hot Wheels con pistas eléctricas, Muñecas Barbie y sus casas enormes con accesorios, Max Steel, Action Man, Walkman y Discman.

Los regalos artesanales y modestos comenzaron a desaparecer de las fiestas decembrinas. La industria inicio su reinado sobre la ilusión navideña.

La Navidad sonaba e iluminaba con la programación decembrina de Televisa: Chabelo, Ricky Luis, Tatiana, Cepillín, Películas navideñas en VHS: Mi Pobre Angelito, El Grinch, Milagro en la Calle 34. Comerciales de Coca-Cola con osos polares. Series y caricaturas que contaban episodios navideños.

Los Millenials crecieron en hogares donde el árbol artificial ya era norma, las luces de colores corrían en serie, el nacimiento ocupaba un espacio sagrado, había espumita de nieve en los vidrios, y el mantel navideño se sacaba solo una vez al año. Fueron Navidades visuales, coloridas, sentimentales y profundamente familiares.

En la cena la mesa se servía pavo horneado o relleno, pierna adobada, romeritos, bacalao, ensalada de manzana con nuez, café de olla, buñuelos y ponche.

Las familias se reunían sin celulares. Había conversación, historias, risas, villancicos, sobremesa. Todavía existía la convivencia real, sin interrupciones digitales.

Muchos Millennials ven la Navidad con una nostalgia única. Fue el tiempo en que la familia estaba reunida, completa y sin pantallas.

El auge de los centros comerciales en el caso de Chihuahua era ir a comprar regalos a Galerías, Plaza del Sol, Plaza Universidad o Soriana era un ritual.

La Navidad dejo de ser solo mexicana: ya era estadounidense, japonesa, europea… y televisiva, y representaba un momento de estabilidad en medio de la incertidumbre, en hogares que enfrentaban crisis recurrentes, la Navidad era un paréntesis significativamente cálido.

Mientras los Millennials crecían, el mundo observo la caída del Muro de Berlín, el surgimiento del Internet, los celulares Nokia, las boy bands, el cine navideño global y el auge del marketing navideño.
Todo esto transformó la manera de imaginar, sentir y celebrar diciembre. Los Millennials fueron la última generación en celebrar sin celular, vivir la magia de la televisión y tener juguetes físicos.

Y fueron la primera en usar internet, comprar regalos por catálogo o por web, almacenar recuerdos digitales y globalizar su forma de celebrar.

Su Navidad quedó tatuada en la memoria: colorida, tecnológica, familiar, musical y profundamente nostálgica.

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