La fuerza que abre caminos: el valor del personal que une destinos en la sierra
En los rincones más apartados de la sierra de Chihuahua, donde la geografía es tan imponente como desafiante, existe una labor que pocas veces ocupa titulares: la de las y los trabajadores que, con maquinaria, precisión y valentía, abren caminos donde antes solo había montaña, roca y distancia.
Son ellos quienes hoy avanzan en la construcción de las rutas Guadalupe Coronado–Mesa de Moribo, en Urique, y Guadalupe Victoria–Santa Ana, en Chínipas, dos trazos que exigen no solo técnica, sino una determinación casi titánica.
Para lograr la apertura de estas vías, el personal ha intervenido más de 20 mil toneladas de roca, fragmentadas mediante voladuras controladas, siguiendo estrictos protocolos de seguridad. No son trabajos ordinarios: cada barrenación, cada carga colocada y cada detonación requiere cálculo, temple y la certeza de que cualquier error puede costar demasiado.
Tras esa etapa —una de las más exigentes en la construcción de caminos en zonas serranas— continúan los trabajos con secciones en balcón, terraplenes y aperturas en pendientes pronunciadas. En total, se avanza en 1 kilómetro de camino en cada punto, con un ancho promedio de 4 metros, suficiente para permitir el paso seguro de vehículos y, con ello, llevar servicios esenciales a comunidades históricamente aisladas por la geografía.
Detrás de cada metro ganado a la montaña hay nombres que no aparecen en boletines: operadores que pasan jornadas enteras maniobrando maquinaria pesada al borde de barrancos; cuadrillas que trabajan entre polvo, frío y riesgo; personal técnico que calcula cada corte; y equipos de seguridad que se aseguran de que todos regresen a casa.
Gracias a ese esfuerzo, más de 23 mil habitantes de Urique y Chínipas podrán contar pronto con caminos que faciliten traslados médicos, acceso educativo, llegada de insumos básicos y salida de productos locales. Pero antes de las cifras está lo esencial: estas rutas nacen del trabajo honesto y valiente de mujeres y hombres que le abren paso a la vida en uno de los territorios más difíciles del estado. Un reconocimiento al personal de la Dirección de Infraestructura Municipal de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP).

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