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Joven migrante colombiana concluye primaria y secundaria en el ICHEA y hoy estudia bachillerato en Ciudad Juárez

Ciudad Juárez, Chih., 28 de diciembre de 2025.– Con apenas 16 años y un firme deseo de construir un mejor futuro, la joven migrante colombiana Cheila Katalina Baquero García logró concluir su primaria y secundaria a través del Instituto Chihuahuense de Educación para los Adultos (ICHEA), y actualmente continúa sus estudios en el Plantel 6 del Colegio de Bachilleres, con la meta de convertirse en bióloga.

Cheila llegó a Ciudad Juárez hace un año y medio junto a su madre, Kelly Yohana García, y su hermana menor, después de abandonar Colombia en busca de nuevas oportunidades. En la frontera mexicana encontraron un entorno donde, pese a las dificultades, han podido construir un nuevo camino.

La madre de la joven trabaja en una tienda de conveniencia de la localidad, empleo que le ha permitido sostener a su familia y al mismo tiempo motivar a sus hijas a continuar su educación. Inspirada por el progreso de Cheila, ella misma decidió inscribirse en el ICHEA, donde obtuvo su certificado de primaria y actualmente cursa la secundaria abierta.

Cheila, quien tenía tres años sin asistir a una escuela formal, encontró en el ICHEA una puerta abierta para retomar su desarrollo académico. A través de asesorías, materiales y un acompañamiento cercano, logró avanzar rápidamente hasta concluir su primaria y secundaria.

“El tiempo va corriendo”, expresó la joven al recordar la decisión que la llevó a inscribirse en el Cobach y continuar con su formación académica.

Hoy, ese esfuerzo la impulsa a perseguir su sueño de convertirse en bióloga, una meta que visualiza como el siguiente paso en su proceso de superación.

La joven aprovechó para enviar un mensaje a otras personas migrantes que llegan a Ciudad Juárez y buscan permanecer en la frontera:

“Acérquense al ICHEA. Ahí pueden regularizar sus estudios y obtener mejores oportunidades de empleo”.

El caso de Cheila se suma a las historias de migrantes que, a pesar de los desafíos económicos y de adaptación, encuentran en la educación un camino real para reconstruir sus vidas y aportar a la comunidad que los recibe.

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