Notas Principales

La sencillez de la cortesía en nuestra vida cotidiana

Por: Gabriel Piñón

Al tocar el tema de la educación vial, nos damos cuenta que todo se resume en una palabra de sencilla pronunciación pero de difícil ejecución en estos tiempos de prisa: cortesía.

Si nos vamos a su definición: la cortesía según el Diccionario de la Lengua Española (DLE) de la RAE, cortesía (f.) es una demostración o acto de atención, respeto o afecto hacia otra persona, como modales educados, gentilezas o favores.

Sin embargo, la cortesía puede quedar en conceptos y definiciones solamente. Cuando cobra verdadero valor es en su realización.

Lo y la invito amable lector que lo ponga a prueba en un sencillo ejemplo que le pediré realice cuando vaya por la calle. Si usted conduce sea cortés y ceda el paso a un transeúnte con un gesto sencillo moviendo su mano con la palma extendida una sola vez, usted recibirá de manera garantizada un gesto de agradecimiento con una sonrisa o un movimiento ligero de mano de la persona o personas a la cuales usted les ha cedido el paso, lo mismo pasa con los conductores en cruceros de cuatro altos o cuando se descomponga el semáforo.

Muy bien, sin embargo haga lo contrario, ceda el paso a otro conductor o transeúnte pero ahora mueva rápidamente la palma de la mano, vera que el semblante de a quien usted le ha cedido el paso cambiara, y muy seguramente le regresará un gesto de molestia si le va bien, cuando no le recordara a su progenitora.

La cortesía es una carta abierta de gestos de buena voluntad y de respeto. Hágalo con frecuencia y su vida cambiará, pero no solo eso, hará un mundo más agradable para la convivencia con sus semejantes.

Ceda el paso, quizás sentirá que pierde unos segundos, pero cambiará la vida de muchas personas a su paso.

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