Un 80 de 100 a las nuevas unidades de transporte Bowí: Doña Refugio
Ayer, al tomar la ruta del Bowí de norte a sur, tuve la oportunidad de compartir asiento con doña Refugio, una adulta mayor que diariamente se traslada en el servicio público de transporte de Chihuahua capital, conocido como Bowí.
Iniciamos una conversación recordando los tiempos en que —según coincidimos— éramos más libres, al hacer referencia al uso de los aparatos celulares, los famosos smartphones. Observábamos a muchos pasajeros sumergidos en las pantallas de sus dispositivos. “Antes, lo único que nos distraía era la televisión”, comentó. Eran otros tiempos.
“Hoy la gente es más chismosa; si no eran, se hicieron”, dijo entre risas. Coincidimos en que las redes sociales han redimensionado aspectos intrascendentes de la vida cotidiana del ser humano.
El camión avanzó, dejando y recogiendo gente en las diferentes estaciones. Veíamos cómo se llenaban los pasillos. Le pregunté qué le parecían los nuevos camiones y me respondió que se batalla mucho para bajar o subir, debido a los pasillos que son muy angostos y las puertas se entrada y salida demasiado cercanas entre sí. “Los anteriores estaban más grandes”, comentó.
Doña Refugio señaló también que otro detalle es la separación entre la unidad y las estaciones, pues existe el riesgo de lastimarse y caer, por lo que siempre sube y baja con precaución. Entonces le pregunté, en una escala del 10 al 100, qué calificación le daba a las nuevas unidades.
“Un 80”, respondió sin titubeos.
Al llegar a la estación de las Fuentes Danzarinas, se despidió con un gesto amable, deseándome una buena tarde. Se perdió entre el ir y venir de la gente que transita por el centro de la ciudad de Chihuahua.

Comparte nuestras notas: