Un día como hoy muere fusilado Don Abraham González en Bachimba
El 7 de marzo se recuerda en Chihuahua la muerte de Abraham González Casavantes, uno de los personajes más relevantes de los primeros años de la Revolución Mexicana. Su asesinato ocurrió en 1913, en uno de los episodios más trágicos derivados de la ruptura del orden constitucional tras la Decena Trágica.
Abraham González nació en Guerrero en 1864. Proveniente de una familia dedicada a la agricultura y la ganadería, recibió educación en México y en Estados Unidos, lo que le permitió formarse con ideas liberales y democráticas.
Desde muy temprano se convirtió en un firme opositor al régimen de Porfirio Díaz, que durante décadas mantuvo un sistema político centralizado y con escasa apertura democrática. Estas convicciones lo llevaron a unirse al movimiento encabezado por Francisco I. Madero, quien promovía el principio de “sufragio efectivo, no reelección”.
Tras el triunfo inicial del movimiento maderista, Abraham González fue designado gobernador del estado de Chihuahua en 1911. Durante su administración impulsó reformas políticas y buscó estabilizar el estado después de los años de lucha revolucionaria.
También fue una figura clave en la organización del movimiento revolucionario en el norte del país, apoyando a diversos jefes militares que posteriormente tendrían gran protagonismo en la revolución.
En febrero de 1913, el gobierno de Francisco I. Madero fue derrocado durante la Decena Trágica, un golpe militar que llevó al poder al general Victoriano Huerta.
Como uno de los principales aliados políticos de Madero en el norte, Abraham González fue detenido por las fuerzas huertistas en Chihuahua. Tras su arresto, fue trasladado bajo custodia, pero durante el trayecto, según se sabe fue fusilado en el cañón de Bachimba cuando era trasladado en ferrocarril a la ciudad de México, el 7 de marzo de 1913. Su muerte se interpretó ampliamente como una ejecución política.
La figura de Abraham González es recordada como la de un maderista leal y defensor de los ideales democráticos que dieron origen a la Revolución Mexicana. Su muerte simboliza el costo humano de la lucha política durante uno de los periodos más convulsos de la historia nacional.
En Chihuahua, diversas calles, escuelas y espacios públicos llevan su nombre, como reconocimiento a su papel en la historia del estado y del país. Sus restos descansan en la rotonda de los Chihuahuenses Ilustres en el corazón de la capital del estado de Chihuahua.

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