Notas Principales

Carta de Baruch Spinoza a la Sociedad Contemporánea

Hombres y mujeres de este tiempo:

Os contemplo desde la distancia de los años, y aun así os reconozco. Cambian los objetos que deseáis, cambian los nombres de vuestras preocupaciones, pero el fondo es el mismo: seguís buscando llenar con cosas aquello que sólo puede llenarse con comprensión.

Veo que vivís rodeados de estímulos que no dan tregua. Luces, anuncios, pantallas que os piden mirar, desear, comprar. Corréis detrás de objetos que prometen felicidad instantánea y que, sin embargo, se desvanecen tan pronto como llegan. Lo llamáis progreso, crecimiento, modernidad, pero muchas veces se parece más a una forma nueva de servidumbre.

Permitidme hablar con claridad: no es lo que poseéis lo que os ata, sino la forma en que lo deseáis. Las cosas no tienen poder sobre vosotros; sois vosotros quienes les entregáis ese poder cuando buscáis en ellas la plenitud que no pueden daros. Vuestra época está convencida de que la libertad se encuentra en la abundancia de elecciones, pero elegir no os hace libres si no sabéis por qué elegís.

La verdadera libertad nace cuando podéis gobernar vuestros deseos, no cuando vuestros deseos os arrastran de objeto en objeto. Pero hoy, más que nunca, vuestros afectos están siendo manejados desde fuera: por quienes controlan imágenes, discursos y emociones; por quienes conocen mejor vuestros impulsos que vosotros mismos. Y quien no se conoce, inevitablemente será gobernado por otros.

El consumismo alimenta un vacío que él mismo crea. Os convence de que necesitáis lo que no necesitáis, de que la vida es una carrera sin descanso hacia lo que todavía no tenéis. Y así vivís acumulando cosas mientras, poco a poco, disminuye vuestra capacidad de comprenderlas. No es la falta de bienes lo que empobrece, sino el olvido de vuestro propio ser.

Os invito a recordar que la alegría verdadera —esa que ensancha el alma y no se desvanece con el uso— no proviene de las posesiones, sino de la comprensión. No hablo de acumular saberes como se acumulan objetos, sino de entender la vida: la vuestra, la de los demás, y la del mundo que compartís. Quien entiende, aumenta su fuerza interior; quien depende de lo que compra, se debilita sin notarlo.
No os pido que renunciéis a la comodidad o a la belleza del mundo. Os pido que no les entreguéis vuestra libertad. Usad lo que el mundo ofrece, pero no permitáis que el mundo se adueñe de vuestro juicio.

Recordad, por último, algo que siempre sostuve: el hombre libre no piensa en la muerte, sino en la vida. Vivid, pues, no para poseer más, sino para ser más.
Con serenidad y aprecio,
Baruch Spinoza

Nota editorial:

Este texto es una creación periodística de carácter literario y estilístico. No corresponde a escritos reales del autor mencionado. Su propósito es interpretativo, ensayístico y editorial, inspirado en la obra y el pensamiento del filósofo, sin atribuirle palabras textuales ni declaraciones auténticas.

¿Quién fue Baruch Spinoza?

Baruch Spinoza (1632–1677) fue un filósofo neerlandés de origen judío sefardí considerado uno de los pensadores más profundos del racionalismo moderno. Expulsado de su comunidad por sus ideas críticas sobre la religión, vivió de manera modesta mientras desarrollaba una filosofía centrada en la razón, la libertad y la comprensión de las pasiones humanas.

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