Carta de Emiliano Zapata a la Presidenta Claudia Sheinbaum
A la C. Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.
Presidenta:
Desde la tierra donde reposan los que entregaron la vida por la justicia, y aunque nunca fui hombre de letras, aprovecho esta oportunidad para expresarle que observo con preocupación el rumbo que ha tomado la patria por la que luchamos. México no se forjo para que unos cuantos decidieran sobre el destino de millones, ni para que desde el gobierno se impusieran políticas que cargan el peso sobre los más pobres, los campesinos, los trabajadores y los jóvenes.
Usted encabeza un gobierno que se dice heredero de la transformación; pero las transformaciones verdaderas no se proclaman, se demuestran. Y lo que hoy ve el pueblo es desigualdad, autoritarismo, simulación y un alejamiento grave de las causas populares.
Miro con atención tres asuntos fundamentales que debe atender para darle rumbo a la nación:
Sobre la tierra y el maíz
En mi tiempo dijimos: “La tierra es de quien la trabaja.” Hoy, más de cien años después, los pueblos campesinos siguen olvidados, ahogados entre precios injustos, intermediarios abusivos y políticas públicas que se deciden desde oficinas lejos del surco y la milpa.
No puede haber soberanía sin que el maíz esté en manos del campesino, no de empresas con intereses cercanos al poder. Si la institución se pone del lado del negocio y no del pueblo, entonces se traiciona la Revolución y la Transformación que Usted pregona.
Sobre el trato al pueblo
Un gobierno que encierra, reprime o amenaza a quienes protestan, aunque presuma ser democrático, actúa como aquellos contra los que peleamos. Los jóvenes —México futuro y esperanza— no deben ser tratados como enemigos del Estado, sino como herederos de la lucha social.
Usted no puede permitir que la fuerza pública se utilice para callar la inconformidad legítima. La voz del pueblo no se apaga con granaderos, sino escuchando y gobernando con justicia.
Sobre la palabra dada
En México la palabra vale más que el oro. Si un gobierno promete acabar con la corrupción pero protege a los suyos, o si habla de igualdad mientras mantiene privilegios, entonces está repitiendo los vicios del viejo régimen.
Y le digo con respeto: Un gobierno que se vuelve ciego a sus propios errores pronto se vuelve sordo al clamor popular.
Presidenta:
No escribo estas líneas para ofenderla, sino para recordarle que hay millones que confían en que usted, honre las causas de quienes murieron por una patria más justa.
Gobernar es escuchar; escuchar es rectificar; rectificar es servir.
México no necesita discursos, necesita justicia. Y la justicia no admite pretextos.
Si de verdad quiere ser parte de una transformación histórica, coloque al pueblo —campesinos, trabajadores, jóvenes, mujeres— en el centro de cada decisión.
Sólo así podrá mirar de frente a quienes ofrendaron su vida por esta tierra.
Atentamente,
Emiliano Zapata Salazar
General del Ejército Libertador del Sur

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