Carta de Hernán Cortés a la Presidenta Claudia Sheinbaum
Sobre la Conquista, España y el mestizaje**
A la muy Ilustre Señora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos:
Señora:
Me dirijo a vuestra merced no desde el bronce ni desde los juicios modernos, sino desde la voz que dejé en mis Cartas de Relación, en las que procuré dar a conocer a mi Rey la grandeza de estas tierras y el nacimiento de lo que hoy llaman México.
He sabido que algunos gobiernos de vuestra época usan mi nombre para despertar resentimientos, y que incluso han demandado disculpas por hechos que pertenecen a otro tiempo y a un mundo que ya no existe.
No escribo para defenderme, pues la historia se defiende sola, sino para recordar algunos puntos que conviene considerar antes de juzgar con severidad aquello que se forjó hace quinientos años.
“La Conquista” no fue una obra de un solo pueblo, sino la unión de muchos.
Dicen algunos que España vino a someter una nación unida. Pero yo vi con mis ojos —y así lo escribí— que este vasto territorio estaba formado por pueblos diversos, muchos de los cuales se aliaron con nosotros porque deseaban librarse del yugo mexica.
No vine con ejércitos de miles, sino con apenas unos cientos de hombres. Fueron miles de tlaxcaltecas, totonacas, huejotzincas y otros pueblos quienes, libremente, decidieron combatir a mi lado.
Si esto fue una conquista, también fue suya. Y si fue un error, tampoco fue sólo mío.
España no vino únicamente con armas, sino con ideas, instituciones y fe
He escuchado que se nos acusa de traer oscuridad y destrucción. Mas no olvidéis que también trajimos:
• la lengua que hoy une a millones;
• las leyes que terminaron con sacrificios y opresiones antiguas;
• las universidades, imprentas, caminos, oficios y formas de gobierno que dieron estructura a esta vasta tierra.
No digo que fuésemos perfectos —ningún reino lo es— pero es engañoso pintar nuestra llegada como si todo hubiese sido devastación. Hubo violencia, sí; pero también hubo doctrina, orden, escritura, ciencia y nuevas posibilidades.
El mestizaje: la mayor creación de estas tierras
Muchos de vuestra época hablan del mestizaje como si fuera resultado exclusivo de imposición.
Pero la verdad, señora presidenta, es que fue un encuentro tan inevitable como fértil.
De ese mestizaje nació un pueblo nuevo: ni español, ni indígena, sino mexicano.
Un pueblo que heredó la fuerza de Anáhuac y la obstinación de Castilla; la memoria milenaria de sus templos y la vocación universal de Europa. Un pueblo que tomó lo mejor y lo peor de ambos mundos, como ocurre con todas las grandes civilizaciones.
Si hoy existe México, es gracias a ese mestizaje. Negarlo sería negar su propia nación.
Una invitación a mirar hacia adelante, no hacia atrás
En mis días escribí al emperador Carlos V que estas tierras tenían potencial para ser “la más rica y poblada provincia que Vuestra Majestad posea”. No imaginé que cinco siglos después se volvería un país soberano, orgulloso y vibrante.
Por eso me maravilla que algunos quieran reabrir antiguas heridas para ganar simpatías políticas. El pasado no se corrige con disculpas, sino con entendimiento.
No es con rencores con lo que se edifica una nación, sino con visión.
La historia no necesita enemigos, sino comprensión
No os pido que me glorifiquéis, ni que aplaudáis mis acciones. Sólo que entendáis que yo fui hombre de mi tiempo, no del vuestro.
Condenarme con criterios del siglo XXI es tan injusto como exigir que vuestra época se rija con las reglas del XVI.
Lo que hoy llamáis México nació del choque, sí, pero también del encuentro. De la guerra, sí, pero también de la alianza. Del dolor, sí, pero también de la creación.
Sin España, no habría Nueva España. Y sin Nueva España, no habría México.
Esa es la verdad que ni discursos ni ideologías podrán cambiar.
Atentamente,
Hernán Cortés
Capitán, Gobernador y Justicia Mayor de la Nueva España
Nota editorial
El siguiente texto es una carta de interpretación histórica y literaria elaborada por la redacción. Su propósito es reflexionar, desde la voz simbólica de personajes fundamentales de México, sobre la actualidad política y social del país. No corresponde a documentos auténticos, sino a ejercicios de memoria crítica, análisis y creación periodística.

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