Día Internacional de la Anosmia: visibilizar la pérdida del olfato y sus implicaciones en la salud
Cada año se conmemora el Día Internacional de la Anosmia, una fecha destinada a generar conciencia sobre la pérdida total del sentido del olfato, una condición que afecta a millones de personas en el mundo y que, aunque suele pasar desapercibida, tiene un impacto significativo en la calidad de vida.
La anosmia puede ser temporal o permanente y tiene diversas causas. Entre las más frecuentes se encuentran infecciones respiratorias virales, sinusitis crónica, traumatismos craneoencefálicos, pólipos nasales, exposición a sustancias tóxicas y enfermedades neurodegenerativas. En años recientes, la condición cobró mayor visibilidad tras la pandemia de COVID-19, cuando la pérdida del olfato se convirtió en uno de los síntomas más característicos de la enfermedad.
Especialistas en otorrinolaringología señalan que el olfato no solo cumple una función sensorial asociada al placer de percibir aromas, sino también una función de seguridad. Gracias a este sentido es posible detectar humo, fugas de gas, alimentos en mal estado o sustancias peligrosas. Su pérdida puede representar riesgos en la vida cotidiana.
Además, el olfato está estrechamente vinculado con el gusto, por lo que su alteración afecta directamente la percepción de los alimentos. Esto puede provocar disminución del apetito, cambios en los hábitos alimenticios e incluso problemas nutricionales.
En el ámbito emocional, la anosmia puede generar sentimientos de frustración, ansiedad o depresión, debido a la imposibilidad de percibir olores asociados a recuerdos, personas o experiencias significativas. La pérdida de estos estímulos sensoriales impacta también en la memoria y en la conexión afectiva con el entorno.
En el marco de esta conmemoración, asociaciones médicas y organizaciones de pacientes promueven mayor investigación sobre los trastornos del olfato, así como la importancia de acudir a valoración médica ante una pérdida súbita o prolongada de este sentido.
Los especialistas destacan que, en algunos casos, la anosmia puede ser reversible mediante tratamiento médico, rehabilitación olfativa o intervención quirúrgica cuando existen obstrucciones físicas. La llamada terapia de entrenamiento olfativo —que consiste en estimular el sentido del olfato con distintos aromas de manera sistemática— ha mostrado resultados favorables en pacientes con pérdida postviral.
Asimismo, advierten que una alteración persistente del olfato puede ser un signo temprano de enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson o el Alzheimer, por lo que no debe considerarse un síntoma menor.
El Día Internacional de la Anosmia invita a reflexionar sobre la importancia de los sentidos en la vida diaria y a reconocer que la salud integral incluye también el adecuado funcionamiento de nuestras capacidades sensoriales. La recomendación es clara: ante la pérdida del olfato que persista por más de dos semanas, se debe consultar a un especialista para determinar la causa y recibir el tratamiento correspondiente.

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