Notas Principales

Es revocación cereza de distracción

No fue suficiente con el montaje presidencial, lamentable, presentado en vivo y a todo color en redes sociales, burdo, para mostrar falsa fragilidad y exposición en la mujer más protegida del país, sino que era necesario buscar otro distractor.

Esa ha sido la tónica desde el gobierno de López Obrador. Distraer a la opinión pública nacional, con una vorágine de asuntos, cada uno de ellos de mayor iniquidad e inequidad, para capturar la agenda pública y de paso fortalecer la acumulación de poder.

Después del homicidio de Carlos Manzo, había que recomponer el escenario informativo, para lo cual no existe limite alguno de naturaleza ética, en un gobierno que amanece todos los días en busca de marcar la agenda, en lugar de pensar en resolver los graves problemas nacionales, seguridad, salud, educación, y un largo etcétera.

Los gobiernos eficientes están pensando en atender y resolver los urgentes sucesos administrativos del día a día, medicamentos, cirugías, condiciones de infraestructura de hospitales, sueldos del personal, déficit de atención en áreas de urgencias colapsadas. Solo basta voltear a la clínica Morelos.

Nada de ello está en la agenda presidencial de Morena. Solo distraer a la opinión pública con un montaje cada vez mayor, que supere la condición de crisis informativa. A ello atiende coyunturalmente la Revocación de Mandato Presidencial.

Pudieron haber aprobado en Comisiones el absurdo de dicha reforma constitucional, pero no lo hicieron, para prolongar la distracción durante estos días en vísperas de la marcha de la Generación Z anunciada para el domingo próximo.

Si el afán fuera reducir gasto electoral, bien pudieran ajustar el sueldo de los altos funcionarios, lo cual no han hecho para llegar a la pobreza franciscana presumida. Los altos funcionarios, machuchones todos ellos, sigue ganando lo mismo que sus antecesores, pero el sueldo es lo de menos. El recurso presupuestal autorizado sigue siendo en la práctica el mismo en términos reales, aún con las reducciones anunciadas.

En suma, si quisieran eliminar gasto quitarían la figura de la Revocación, por gasto inútil, pero no es esa la intención. Es un mecanismo electoral que llevará a la presidenta a la boleta electoral, ante el desgaste natural de un gobierno que cumple nueve años, y que empieza a resquebrajarse por insostenible.

En ese contexto, es la revocación cereza del pastel en la estrategia de distracción.

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