La reaparición de AMLO: que vuelva, sí… pero a rendir cuentas
Por Mar Roxo
Andrés Manuel López Obrador reapareció desde su rancho en Palenque, rodeado de aves exóticas – la viva imagen de la pobreza franciscana- para advertir que regresará “si es necesario” y para lamentarse, otra vez, de que sigue siendo “temporada de zopilotes”. Una frase hecha para victimizarse y para descalificar cualquier crítica. Pero si de volver se trata, qué bueno que lo haga.
Eso sí: que vuelva a rendir cuentas, no a repartir culpas. Su libro poco interesa.
Porque lo que dejó pendiente no es menor. Son heridas abiertas que el país sigue padeciendo.
Un sistema de salud fracturado
AMLO prometió un modelo “como el de Dinamarca”, pero entregó un sistema debilitado:
• niños sin tratamientos oncológicos,
• hospitales sin medicamentos,
• una farmaciototota vacía
• un INSABI que nació mal y murió peor,
• personal médico trabajando con carencias.
Que reaparezca para explicar por qué su proyecto se desplomó y quién responde por los daños.
Segalmex: el desfalco que nunca quiso mirar
El fraude histórico que superó incluso la Estafa Maestra ocurrió bajo su administración. Miles de millones perdidos, funcionarios cercanos involucrados y ninguna explicación seria.
Si reaparece, que explique por qué insistió en minimizarlo y por qué jamás asumió responsabilidad política.
El huachicol fiscal que creció pese a sus promesas
Prometió erradicarlo. Lo multiplicó. El contrabando de combustibles, las factureras y la evasión fiscal crecieron en los años de su gobierno.
Sería bueno que, ya que piensa regresar, explique dónde quedó la “batalla frontal” que juró dar.
La demolición del Poder Judicial
Bajo un discurso de “transformación”, López Obrador atacó diariamente a jueces, magistrados y ministros hasta romper la confianza institucional.
Las presiones, las descalificaciones y la reforma que abrió la puerta al control político dejaron un país más débil y más vulnerable.
Que regrese, sí, pero a explicar por qué decidió dinamitar el equilibrio de poderes.
Y el pendiente más grave: un México ensangrentado
Mientras él promovía su lema de “abrazos, no balazos”, el crimen organizado tomó territorio, economía y decisiones. Las extorsiones se hicieron parte de la vida cotidiana, los desplazamientos forzados aumentaron, las carreteras quedaron bajo control de grupos criminales y comunidades enteras quedaron atrapadas entre el miedo y el silencio.
México se llenó de cruces, de familias rotas, de jóvenes desaparecidos. Un país con cifras históricas de homicidios, masacres y territorios donde el Estado dejó de estar.
Si López Obrador quiere reaparecer, que lo haga para explicar por qué entregó el país al crimen organizado mientras repetía, desde Palacio, su política de brazos caídos.
Un México endeudado por generaciones
Si bien la administración de Enrique Peña Nieto no fue un modelo del cual nos sintamos orgullosos, este al concluir su periodo dejo una deuda de 8.32 billones de pesos, cifra que suma el acumulado histórico de los famoso 70 años de las administraciones de los gobierno del PRI, más las dos de los panistas Vicente Fox y de Felipe Calderón. Alcanzando en estos siete periodos de la Cuatro T, nada más, ni nada menos que la cifra de 17.5 billones de pesos, es decir, en los gobiernos de la 4T del 2018 al 2025, la deuda que se acumuló en 100 años se duplico.
La lista sigue:
• Militarización sin rumbo.
• Obra pública con sobrecostos.
• Promesas imposibles.
• Ocurrencias costosas.
• Un país más dividido, más pobre y más inseguro.
Quiere más. El fallido trena Maya y los negocios de sus hijos con amigos prestanombres. Los regalos a Cuba en gasolina y petróleo. El elefante blanco del aeropuerto Felipe Ángeles.
En fin un país hecho pedazos, y una heredera del poder que ni con chamanes y bastones de mando puede redimir este país del lastre de siete años de mentiras, robos y traiciones que representa la 4T.
Por eso sería bueno que regrese Andrés Manuel, pero para que rinda cuentas al pueblo de México que fue vilmente engañado.
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