México se encamina hacia una pirámide poblacional invertida: ¿qué significa para el futuro?
Ciudad de México – En los últimos años, México ha comenzado a vivir una transformación demográfica profunda. La población está envejeciendo, y los datos más recientes muestran un cambio estructural en la pirámide poblacional, con implicaciones significativas para la economía, la salud, la seguridad social y las familias.
El cambio demográfico: menos jóvenes, más adultos mayores
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la proporción de niñas, niños y adolescentes de 0 a 14 años ha disminuido considerablemente. Entre 1970 y 2020, este grupo pasó del 46 % al 25 % de la población total.
Mientras tanto, la población de edad intermedia (30 a 59 años) ha crecido, y el segmento de personas con 60 años o más ha alcanzado cifras históricas.
Uno de los indicadores más reveladores es el índice de envejecimiento, que mide la relación entre la población adulta mayor (60+) y la de jóvenes (menos de 15 años). EN 2020, este índice alcanzó 48 personas mayores por cada 100 niños.
De esta forma, la tradicional pirámide poblacional —con una base muy ancha (muchos niños) y un pico estrecho (pocas personas mayores)— comienza a voltear, dando paso a una estructura más rectangular o incluso invertida.
¿Qué ha pasado en la última década?
Aunque el proceso de envejecimiento no es nuevo, en los últimos diez años ha acelerado. De acuerdo con BBVA Research, la edad promedio de los mexicanos pasó de 26.2 años en 2000 a 31.9 años en 2020, un salto de más de cinco años.
También se ha registrado un aumento en la proporción de adultos mayores: mientras que en 2018 la población de 60 años o más representaba el 12.3 %, para 2023 esa cifra se había elevado a 14.7 %, según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID).
Las causas detrás del envejecimiento:
Este fenómeno no es resultado de un solo factor, sino de la combinación de varios procesos:
Tasas de natalidad más bajas: Las familias mexicanas están teniendo menos hijos, lo que reduce la base de la pirámide.
Aumento de la esperanza de vida: Las personas viven más y mejor, gracias a mejoras en salud, nutrición y acceso a servicios.
Transición demográfica: México va transitando de un perfil poblacional joven hacia uno más adulto, un paso que históricamente ha acompañado el desarrollo económico.
Retos sociales y económicos
El envejecimiento poblacional no es solo un dato estadístico: trae consigo desafíos muy concretos:
Seguridad social y pensiones: Con más personas mayores, el sistema de pensiones y jubilaciones se tensiona, especialmente porque gran parte de la población ha trabajado en la informalidad.
Sistema de salud: Una población envejecida demanda más servicios médicos, tratamientos crónicos y cuidados geriátricos.
Mercado laboral: El “bono demográfico” —es decir, una gran proporción de población en edad de trabajar— podría estar llegando a su fin, lo que impactaría el crecimiento económico.
Políticas públicas: Se requieren programas sociales más robustos para asegurar un envejecimiento digno, especialmente para quienes no han tenido acceso a jubilaciones adecuadas.
Proyecciones futuras
Según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), la tendencia de envejecimiento continuará en las próximas décadas. En 2050, es probable que una de cada tres personas en México tenga más de 60 años.
Además, el diagnóstico demográfico señala que el índice de envejecimiento podría subir más: se espera que aumente de 43.6 personas mayores por cada 100 niños (dato de 2020) a más de 68 en 2030, según estimaciones del gobierno de México.

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