Notas Principales

Mientras la gasolina se dispara en el paĆ­s, el Gobierno regala 400 mdd en crudo a Cuba

En un contexto de creciente presión internacional y una crisis energética sin precedentes en la isla caribeña, el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha formalizado y defendido el envío constante de hidrocarburos a Cuba. Bajo el argumento de ayuda humanitaria y soberanía nacional, la administración federal ha convertido a la filial de Pemex, Gasolinas Bienestar, en el eje logístico y operativo de esta misión de rescate energético.

El costo de esta solidaridad ha comenzado a reflejarse en las métricas financieras internacionales. De acuerdo con anÔlisis de datos de exportación y reportes enviados a la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU., se calcula que México envía entre 12,000 y 17,200 barriles diarios de petróleo a la isla. A los precios actuales del mercado global, esta asistencia representa un valor aproximado de 400 millones de dólares anuales, una cifra que ha encendido el debate sobre las prioridades de gasto de la paraestatal mexicana.

La gestión de estos recursos a través de Gasolinas Bienestar marca un giro estratégico en la política exterior. Esta entidad, que originalmente fue concebida para fortalecer el mercado interno, ahora desempeña un papel geopolítico clave al facilitar el transporte de crudo ligero y gasolinas. Estos insumos son vitales para las obsoletas termoeléctricas cubanas que enfrentan fallas críticas y provocan apagones masivos en la isla. Sin embargo, mientras la presidenta Sheinbaum sostiene que los envíos estÔn respaldados por marcos legales y comerciales, diversos analistas señalan que el flujo de retorno financiero es inexistente, operando en la prÔctica como una donación directa.

La postura oficial ha generado fricciones notables con sectores de la oposición y observadores en Estados Unidos. La principal crítica radica en que Petróleos Mexicanos, que arrastra una deuda financiera cercana a los 97,000 millones de dólares, esté absorbiendo los costos operativos de la crisis cubana. Ante esto, la mandataria ha sido enfÔtica al declarar que México es un país soberano y solidario que históricamente se ha opuesto al bloqueo económico, defendiendo que estas acciones son parte de una política de cooperación de larga data que no debería sorprender a la comunidad internacional.

El futuro de esta relación plantea un dilema operativo para México en 2026. Mientras el país busca consolidar su autosuficiencia con la plena operación de la Refinería Dos Bocas, la exportación gratuita o subsidiada a Cuba representa un impacto fiscal que no parece recuperable a corto plazo. Al desplazar a Venezuela como el principal proveedor de la isla, México asume una responsabilidad geopolítica de alto riesgo que obligarÔ a la administración de Sheinbaum a presentar informes de transparencia cada vez mÔs rigurosos para justificar el uso de los recursos públicos en el exterior.

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