Notas Principales

Navidad: una celebración que nació hace siglos y que hoy une tradiciones del mundo y de México

Cada diciembre, millones de personas en el mundo se reúnen para celebrar la Navidad, intercambiar regalos y compartir una cena en familia. Sin embargo, esta festividad, que hoy parece inseparable del calendario global, no siempre se celebró como la conocemos. Su origen se remonta a casi dos mil años atrás y es el resultado de una larga mezcla de creencias religiosas, tradiciones paganas y procesos culturales.

Una fecha que no siempre fue Navidad

Durante los primeros siglos del cristianismo, el nacimiento de Jesucristo no formaba parte de las celebraciones oficiales. La atención estaba puesta en la Pascua. Fue hasta el siglo IV, en pleno Imperio Romano, cuando la Iglesia fijó el 25 de diciembre como la fecha para conmemorar la Natividad. El primer registro documentado data del año 336 después de Cristo.

La elección del día no fue casual. Coincidía con festividades romanas como las Saturnales y el nacimiento del Sol Invicto, celebraciones ligadas al solsticio de invierno. Con ello, la nueva festividad cristiana se superpuso a rituales ya arraigados, facilitando su aceptación y expansión.

El origen de los regalos

La costumbre de dar obsequios en Navidad tampoco es exclusiva del cristianismo. En la antigua Roma, durante las Saturnales, era habitual intercambiar regalos como símbolo de buenos deseos. Más tarde, la tradición cristiana la vinculó con los Reyes Magos, quienes ofrecieron presentes al niño Jesús.

Durante siglos, en Europa los regalos se entregaban principalmente el 6 de enero, día de la Epifanía. No fue sino hasta los siglos XVIII y XIX cuando el intercambio comenzó a trasladarse al 24 y 25 de diciembre, impulsado por la figura de San Nicolás y, posteriormente, por la imagen moderna de Santa Claus. La industrialización y el auge de las ciudades terminaron por consolidar esta práctica.

México y una Navidad con identidad propia

En México, la Navidad llegó con la conquista española en el siglo XVI. Los misioneros incorporaron la festividad como parte del proceso de evangelización, adaptándola a las tradiciones locales. Así surgieron celebraciones únicas como las posadas, que se realizan del 16 al 24 de diciembre y recrean el peregrinar de José y María.

Las primeras posadas se celebraron formalmente en 1587, en el convento de Acolman, Estado de México. Desde entonces, se convirtieron en uno de los símbolos más representativos de la Navidad mexicana.

A diferencia de otros países, en México los regalos estuvieron tradicionalmente asociados al Día de Reyes, el 6 de enero, fecha que se reserva principalmente para las poblaciones de la región centro sur del país. Fue hasta el siglo XX cuando, por influencia cultural extranjera, comenzó a popularizarse la entrega de obsequios en Nochebuena, con la llegada de Santa Claus con su trineo y renos, siendo una práctica que hoy convive con la tradición original. En el caso del norte de México, los estados como Chihuahua celebran la navidad la noche del 24 de diciembre denominada “noche buena” fecha en que en familia se disfrutan platillos como pavo, pierna de cerdo, tamales, champurrado, atole. Aunque en últimas fechas las familias prefieren salir a celebrar a algún restaurante o bar para celebrar, perdiéndose en alguna ocasiones el sentido de la celebración cristiana que se centra en el nacimiento del redentor, Dios mismo hecho hombre.

La Navidad se celebra el 25 de diciembre y es donde niños y no tan niños salen a las calles y disfrutan de los obsequios recibidos durante la noche del 24. Las familias se reúnen para el recalentado de la noche anterior, sin embargo muchas familias acuden a templos cristianos a celebrar la misa conmemorativa a tan gran acontecimiento.

Una celebración global con raíces profundas

Hoy, la Navidad es una de las celebraciones más extendidas del mundo. En México, conserva un fuerte sentido religioso y comunitario, mientras que a nivel global combina fe, comercio y cultura popular. Detrás de las luces, los regalos y las reuniones familiares, permanece una historia de siglos que explica por qué, cada diciembre, el mundo vuelve a detenerse para celebrar.

Comparte nuestras notas: