«Soy el que diseñó los libros desde el obradorismo»: La confesión de Marx Arriaga al ser desalojado de la SEPPor Redacción
En un hecho sin precedentes para la administración pública educativa, la salida de Marx Arriaga Navarro de la Dirección General de Materiales Educativos de la SEP no solo se convirtió en un espectáculo policial, sino en la confesión tácita de la politización de la educación pública en México.
La tarde de este viernes, elementos de seguridad desalojaron al funcionario de sus oficinas, poniendo fin a una gestión marcada por la polémica. Sin embargo, fue su defensa a gritos —captada en video— la que ha dinamitado la narrativa oficial de la «Nueva Escuela Mexicana» y abierto la puerta a cuestionamientos legales sobre la constitucionalidad de los Libros de Texto Gratuitos (LTG).
La confesión: «Desde el obradorismo»
Acorralado por policías y funcionarios que le exigían abandonar el inmueble, Arriaga lanzó una frase que hoy retumba en el sector educativo:
«¿Cómo va a justificar que sacó de la institución al Director General de Materiales Educativos? … Al que diseñó los libros de texto en este país, desde el obradorismo…»
Esta declaración representa un giro drástico respecto al discurso que la SEP sostuvo durante el sexenio 2018-2024. Oficialmente, los libros eran presentados como el resultado de un proceso horizontal, democrático y colectivo, emanado de miles de asambleas con maestros de todo el país. Al adjudicarse la autoría intelectual («Soy el que diseñó») y etiquetarla explícitamente bajo una corriente partidista («desde el obradorismo»), Arriaga desmorona la defensa de la autonomía pedagógica de los materiales.
Expertos constitucionalistas y organizaciones como la Unión Nacional de Padres de Familia han señalado que esta admisión podría constituir una violación al Artículo 3º de la Constitución, el cual establece criterios claros para la educación impartida por el Estado:
Debe ser democrática: Entendida no solo como estructura jurídica, sino como un sistema de vida fundado en el mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, ajeno a facciones políticas.
Debe ser científica: Basada en el progreso científico y la lucha contra la ignorancia, los fanatismos y los prejuicios.
Al subordinar el diseño de los materiales a una ideología política específica («obradorismo»), se vulnera el principio de laicidad política y neutralidad que debe regir la educación pública, convirtiendo a los libros de texto en, presuntamente, herramientas de adoctrinamiento.
Fuentes internas de la SEP, ahora bajo la administración de Mario Delgado, confirmaron que la destitución de Arriaga se precipitó tras su negativa rotunda a realizar ajustes en los contenidos para el ciclo escolar 2026-2027.
Se le había solicitado modificar pasajes criticados por su carga ideológica y, específicamente, mejorar la representación de las mujeres en los materiales, una demanda creciente de colectivos feministas que acusaban a los textos actuales de perpetuar roles estereotipados bajo una falsa retórica de inclusión. Arriaga habría calificado estas correcciones como una «traición» a los principios de la Cuarta Transformación, lo que derivó en su cese y posterior desalojo.
La imagen de Arriaga siendo escoltado fuera de la SEP marca el fin de una era. Su salida deja en el aire el futuro de los libros de texto actuales: si su creador admite que fueron hechos desde una visión militante y no pedagógica, ¿la actual administración de Mario Delgado se verá obligada a retirarlos para cumplir con el mandato constitucional?
Por lo pronto, la «Nueva Escuela Mexicana» ha perdido a su defensor más radical, pero la confesión grabada en los pasillos de la SEP quedará como evidencia de una disputa donde la educación pareció ser lo menos importante.

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