Un grupo radical conveniente para la 4T
Desde el 2014 hay investigaciones que identifican a los integrantes del bloque negro, en sus diferentes agrupaciones, con una sola base ideológica, la izquierda radical anarquista.
Hay identificaciones con nombres y apellidos, que permiten ubicarlos de manera precisa, como un grupo violento que gusta de destrozar e incendiar, causar conmoción durante manifestaciones.
Los vemos en la marcha del 2 de octubre que rememora los acontecimientos de 1968 así como en las marchas feministas o más recientemente, en la de la denominada generación Z.
Pero no los vemos en las marchas de la CNTE, que estuvo unos días antes frente a palacio nacional para dar el pretexto de amurallar o en las manifestaciones de Morena.
Tienen entonces estos grupos de jóvenes y chavorucos la misión de intervenir para convertir en violentas marchas pacíficas, generando una percepción de descredito.
Difícil no pensar que dichos grupúsculos violentos carecen de vínculos con el actual gobierno federal de izquierda, particularmente después de la estrategia mostrada para aplastar ante la opinión pública cualquier manifestación que no les convenga, como la recientemente realizada en el Zócalo.
Si con Peña Nieto ya estaban identificados los grupos violentos, porque ahora no ha hecho lo propio la autoridad, es el principal cuestionamiento.
Los tuvieron en sus manos los agentes del cuerpo de granaderos, pero en lugar de ir a detenerlos en el Zócalo, decidieron asumir una posición de golpeadores en contra de las personas que se manifestaban de manera pacífica.
Lo anterior es publico y notorio. Están los videos que inundan las redes sociales.
Contrario a ello, durante largos minutos, decenas probablemente, los integrantes del Bloque Negro brincaron las vallas, utilizaron diversas herramientas para cortarlas y terminaron venciéndolas, todo ello ante la mirada complaciente de los granaderos, que no intervinieron.
Imposible no pensar en una colusión con la autoridad, cuando además ninguno de ellos está detenido, cuando fueron los responsables de la violencia, y hay tres decenas de inocentes ya vinculados por delitos inverosímiles sostenidos por jueces de consigna.
Son un grupo compacto y conveniente a los intereses de la cuarta transformación, en una estrategia fascista y perversa, que no debe extrañar por la escuela radical de maoístas, leninistas, troskistas, y un largo etcétera, que la distingue, todo ello bajo los cañonazos de billetes del oficialismo.
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