11 de Junio, un México que ríe, que llora y un balón rueda
Por: Gabriel Piñón
Las imágenes son la mejor evidencia, una madre se arrodilla ante una muralla formada por agentes antimotines que cierran el paso a ese río de lágrimas que avanza por Calzada de Tlalpan, no pasaran, es la consigna dada por la jefa de gobierno Clara Brugada.
Cientos de madres buscadoras con fotografías en mano, veladoras y un solo grito que conocen solamente aquellos y aquellas que han perdido un hijo. Un gobierno insensible que se recarga en promesas que jamás serán cumplidas. Al llanto de madres buscadoras se suma el sudor de un campo mexicano que ha quedado en el traspatio de las políticas públicas, ante un gobierno que favorece a compadrazgos a familias y personajes que están sentados a la diestra. Nombres hay muchos: los Monreal en Zacatecas con el monopolio del frijol, Alta Gracia, asesora económica de la presidenta y dueña y presidenta del Consejo Directivo de Minsa, la mayor procesadora de grano de maíz en el país.
Pero eso solo son los vividores institucionales, que no obstante ordeñar al gobierno desde sus encargos políticos, lucran y se burlan de la vida de millones de mexicanos que solo con sudor riegan y hacen que la milpa brote. Faltan los que se han apoderado del campo mexicano a través de la extorsión y muerte, sino pregunte a los agricultores de aguacate y limón de Michoacán y de otras tantas regiones mexicanas que sufren como esa madre que se arrodilla ante un Crimen Organizado que al igual que los antimotines, afirma no pasaran sino atienden a sus condiciones.
Vivimos un México en el que no solo las madres buscadoras lloran, llora el campo, lloran nuestros caminos y carreteras, lloran las madres y niños con cáncer, lloran los adultos mayores que se arrastran ante un aparato electrónico que les arroja migajas de una beca que solo les permite sobrevivir al mes que entra.
México es un país que llora y que también ríe, o por lo menos finge reír, hoy no hay nada que celebrar, aunque el cielo de la ciudad de México se ilumine con un espectáculo de drones. Hoy la FIFA se sienta en el palco principal del Estadio de la Ciudad de México para vender espejitos de esperanza que ruedan al compás de un balón.
Llego el tiempo de la esperanza mexicana que muere al detenerse el balón. Por la noche después de la algarabía regresaremos al camino de inseguridad, de oscuridad que bien han sembrado la 4T en este país, que ríe, sí, pero que también llora…
Ahora sí, que ruede el balón. Y que las lágrimas de ese pueblo rieguen la consciencia de millones de mexicanos de que no solo teníamos un gran México y que lo hemos perdido. Que merecemos algo mas que lagrimas por nuestros hijos, por nuestro campo, por nuestros caminos, por nuestra salud, por nuestro futuro.
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