De Tomás Moro a Elon Musk: La ilusión de la utopía sin dinero y la trampa de la abundancia
Por: La Redacción
En 1516, el pensador inglés Tomás Moro publicó una obra que bautizaría para siempre a las sociedades ideales e inalcanzables: Utopía. A través de los relatos de un navegante llamado Rafael Hythlodeo, Moro describe una isla donde no existe la propiedad privada y, sobre todo, no existe el dinero. Los ciudadanos trabajan apenas seis horas al día, nadie se agota, y el resto del tiempo se dedica al descanso, las artes y el desarrollo intelectual.
Vista desde fuera, la isla de Moro es el paraíso. Sin embargo, al leer con detenimiento, surge una pregunta incómoda: ¿Cómo se mide el valor y el propósito de la vida de esos habitantes si se les despoja del esfuerzo personal y del intercambio libre? La respuesta de la novela es escalofriante: en Utopía, la vida se mide por la más estricta uniformidad y obediencia moral al colectivo. La libertad individual no existe; todos visten igual, todos hacen lo mismo y hay esclavos (prisioneros) haciendo el trabajo sucio.
Avancemos más de 500 años en el tiempo. Hoy, esa misma isla utópica nos está siendo vendida nuevamente, pero esta vez no por filósofos renacentistas, sino por magnates tecnológicos como Elon Musk.
Musk y otros líderes de Silicon Valley insisten en una visión futurista donde la Inteligencia Artificial y legiones de robots (como su modelo Optimus) se encargarán de realizar prácticamente todas las labores físicas y pesadas del ser humano. Según esta narrativa, entraremos en una «era de la abundancia» donde el trabajo será opcional. Para sostener a la población, se implementará un Ingreso Básico Universal (UBI, por sus siglas en inglés); una renta mensual pagada por el Estado o las corporaciones, sin necesidad de que el ciudadano realice trabajo alguno.
Es el mismo canto de las sirenas, rediseñado para el siglo XXI. Nos prometen la Utopía de Moro, cambiando a los esclavos humanos por esclavos robóticos. Pero la trampa del control social sigue intacta.
Como hemos analizado a lo largo de nuestra investigación en la serie Dinero, Libertad y Control, el dinero no es solo un medio de cambio; históricamente, ha sido la representación material del tiempo, la energía y el libre albedrío del ser humano. Cuando tú trabajas y generas tu propio dinero, adquieres autonomía. Tú decides qué valor aportas a la sociedad y tú decides cómo gastas el fruto de ese esfuerzo.
Si eliminamos el trabajo como fuente de sustento y dependemos por completo de una renta mensual gratuita distribuida a través de Monedas Digitales de Bancos Centrales (CBDCs), ¿en qué se convierte el ser humano?
La respuesta es que pasamos de ser ciudadanos productivos a consumidores cautivos. Si tu supervivencia física (comida, techo, ocio) depende al 100% de un depósito mensual que tú no generaste, tu capacidad de rebelión, de disentir o de cuestionar al sistema se reduce a cero. En la utopía de Musk, el valor de la vida humana ya no se mide por su capacidad de crear o transformar el mundo, sino por su docilidad. Eres libre de jugar, descansar y entretenerte en la realidad virtual, siempre y cuando no muerdas la mano robótica que te alimenta.
Una sociedad donde las máquinas hacen todo y el Estado paga por todo no es la liberación definitiva del ser humano; es su domesticación final. Al igual que en la isla de Tomás Moro, la paz y el tiempo libre tienen un precio oculto: la entrega absoluta de nuestro destino a los planificadores del sistema.
El dinero, con todas sus fallas, nos permite ser dueños de nuestras decisiones. Un mundo sin necesidad de trabajar ni ganar dinero puede parecer un sueño idílico, pero es, en el fondo, la jaula de oro perfecta.
Referencias
• Moro, T. (2016). Utopía. Ediciones Akal. (Publicado originalmente en 1516).
• Harari, Y. N. (2016). Homo Deus: Breve historia del mañana. Debate.
• Ford, M. (2015). El auge de los robots: La tecnología y la amenaza de un futuro sin empleo. Paidós.

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