Notas Principales

Crónica de un viaje en Bowi anunciado II

Apretones, sudor y ¡bajan… bajan!

Hace unos días hice una pequeña entrega sobre cómo es viajar en el transporte público en Chihuahua, realmente es como diría Enrique Iglesias “Una experiencia religiosa”.

Viajar por la mañana es toda una aventura, pero hacerlo por la tarde, pasaditas las tres lo es más. La unidades repletas, no cabe una aguja, sin embargo como por arte de magia cabe una y una y una más.

Es un encuentro de cuerpos, lo consigne en la crónica pasada, pero encuentro y desencuentro cuando empiezan los empujones para bajar, porque si bien las unidades son nuevas, están muy “nalgonas” es decir están muy echadas para atrás y los pasillos muy reducidos, y cuando la raza se quiere bajar pues ahí está el detalle, afirmaba ante una encrucijada Mario Moreno “Cantinflas”, empujones, apretujones y gritos de bajan…bajan!

Mientras la chofer, grita que hagan espacio para que sea más gente devorada por el armatoste de hierro y láminas.

Los pasajeros nomas cruzan miradas que indican un gesto de ironía, ¡como que ya no cabemos! dijo, una joven que se sujetaba con una mano del barandal frente a las puertas de acceso.

Aunque viajar en el Bowi es un poco más apacible y tranquilo, a diferencia de los que no pertenecen a la ruta troncal, no faltan los frenones ante uno que otro conductor despistado que se atraviesa en la ruta, y ahí vamos unos para adelante y otros para atrás en un solo jaloneo.

Son unos 45 minutos de norte al centro, eso si bien sudados, porque aunque funciona el aire acondicionado, el calor humano lo supera por mucho.

Al llegar a la estación de las fuentes danzarinas, los cuerpos se separan en un solo movimiento, y ufff, los que se quedan comienzan a respirar de nueva cuenta…

A unos paso, observe una fila de camionetas último modelo formaditas, muy limpias todas. Pensé que ojala y los políticos –de todos los partidos- pudieran vivir la intensidad de los apretones, del sudor y el ¡bajan…bajan! Cotidiano de viajar en el transporte público, comprenderían que dignificar el transporte público va más allá de spots y declaraciones… es dignificar a su gente.

Y si el político por su encargo debe traer camionetas del año, esa no es la cuestión, solo volteen y brinden un buen servicio de trasporte público, está en sus manos.

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