Notas Principales

Mega Laboratorio en Guachochi operaba con mas de 100 empleados, supera en logĂ­stica a decomiso Sonorense en 2024

Más allá de las frías cifras de un reporte policial, el reciente desmantelamiento de un complejo productor de droga en los límites de Guachochi y Morelos deja al descubierto el nivel de sofisticación que ha alcanzado la industria clandestina en el corazón de nuestra sierra. No se trata del hallazgo de una «cocina» improvisada entre la maleza, sino de una verdadera planta industrial que operaba con una logística que sorprende incluso a los investigadores más experimentados de la región.

Caminar por el sitio —según describen fuentes cercanas al operativo— es encontrarse con una infraestructura que bien podría pasar por una fábrica establecida si no fuera por su ilegalidad. Con más de 100 cilindros de gas y 15 hornos de gran tamaño, el ruido de los quemadores debió ser constante, alimentando un ciclo de producción que no conocía descansos. Este nivel de equipamiento revela una realidad cruda: una inversión millonaria enterrada en lo más profundo de la Tarahumara para asegurar que el flujo de sustancias nunca se detuviera.

La ubicación del lugar, a casi nueve horas de la capital y en un terreno donde la geografía se vuelve un muro natural, nos recuerda por qué esta zona sigue siendo el refugio estratégico por excelencia. Aquí, el silencio de la sierra servía de camuflaje para una operación que movía toneladas, utilizando la accidentada ruta hacia el Triángulo Dorado como una autopista privada para el trasiego hacia el norte.

Finalmente, la magnitud del sitio cobró una dimensión aún más alarmante tras las declaraciones del Fiscal General del Estado en su rueda de prensa de esta mañana. El titular de la institución señaló que, por las condiciones del campamento y el equipo logístico encontrado, el complejo tenía la capacidad de albergar a más de 90 personas en labores permanentes. Este dato no solo confirma la escala industrial del lugar, sino que evidencia una estructura humana masiva operando en las sombras, cuya desarticulación marca un hito en la estadística de seguridad en lo que va del año.

Este aseguramiento resulta ser el más relevante en el país desde que en 2024 Personal de la Armada de México en coordinación con la FGR, localizó y desmanteló un mega laboratorio clandestino en Sonora, el cual es rebasado en esta ocasión con una fuerza laboral que superaba las 90 personas, este complejo en Guachochi operaba con una logística que, en términos de ocupación, es superior a la de muchas empresas legalmente establecidas en la región serrana, evidenciando la preocupante industrialización del crimen organizado en la zona.»

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