Notas Principales

El alcalde que confundió la gimnasia con la magnesia en Tuzantla

TUZANTLA, MICH. — En el surrealista mundo de la política mexicana, donde la realidad siempre supera a la ficción, el alcalde de Tuzantla, Fernando Ocampo, acaba de escribir un nuevo capítulo que quedaría perfecto en una comedia de errores, pero que tiene a los médicos del IMSS-Bienestar con el Jesús en la boca.

Resulta que la clínica local, en medio de sus carencias habituales, solicitó con urgencia ventiladores. Cualquier persona con un mínimo de sentido común —o que haya pasado por una pandemia— entendería que un hospital pide ventiladores mecánicos para salvar vidas, de esos que ayudan a los pulmones a seguir funcionando cuando el paciente ya no puede por sí mismo.

Pero en la oficina del alcalde, la interpretación fue… distinta. Con la «generosidad» que lo caracteriza, Ocampo envió un cargamento de ventiladores de aspas, de esos que uno compra en la ferretería para espantar el calorón de Tierra Caliente.

Imagínese usted la cara del personal médico cuando, en lugar de equipo biomédico de alta tecnología para soporte vital, recibieron cajas con ventiladores de pedestal. Quizás el alcalde pensó que si el paciente tiene dificultad para respirar, lo que le hace falta es una «brisa marina» a máxima velocidad para que el oxígeno le llegue por puro impacto.

Este «pequeño error» de logística no es más que otro ejemplo de la ignorancia o ligereza con la que se toman las necesidades básicas.

Mientras los doctores piden tecnología para mantener a la gente con vida, la autoridad municipal responde con equipo para que no suden mientras esperan. Eso sí, seguramente la foto de la entrega saldrá impecable en las redes sociales del ayuntamiento, aunque el paciente necesite intubación y solo reciba el «fua» de un ventilador de tres velocidades.

Habrá que avisarle al alcalde que, si mañana el hospital le pide «monitores», no vaya a mandar a los muchachos del servicio social a vigilar la puerta; y que si le piden «suero», no se aparezca con una caja de cervezas, aunque con este calor, a veces se confundan las prioridades.

¡México lindo y querido!

Comparte nuestras notas: