«Chin chin el que se raje»: Maru Campos y el PAN plantan cara a la FGR y denuncian fabricación de delito en su contra
En un acto de alta tensión política y rodeada por la plana mayor de su partido, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, y la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional lanzaron una dura ofensiva jurídica y mediática a las afueras de la Fiscalía General de la República. El evento marcó un punto de ruptura definitivo en la relación de la mandataria estatal con la Federación, combinando una estrategia de resistencia constitucional con una enérgica arenga política que la gobernadora cerró rompiendo el protocolo institucional al advertir a sus huestes con un directo y aplaudido «¡y chin chin el que se raje, cabrones!».
La jornada comenzó con los pronunciamientos de la dirigencia del partido, que acusó abiertamente al Gobierno Federal de operar una justicia selectiva y un doble rasero institucional. Los voceros de Acción Nacional contrastaron la celeridad de la fiscalía para requerir a una gobernadora de oposición que combate al crimen, frente a la protección y defensa automática de la que gozan perfiles oficialistas con solicitudes formales de extradición en el extranjero. El panismo aseguró que el fondo de esta citación es un intento del poder central por silenciar las denuncias de la oposición sobre presuntos pactos con la delincuencia organizada a nivel nacional, garantizando que no cederán ante las presiones.
En el terreno legal, el equipo de la defensa técnica encabezado por el abogado Roberto Gil aclaró que la presencia en el sitio obedeció únicamente al rigor procedimental de entregar por escrito las objeciones en el domicilio señalado por el citatorio, pero confirmó que la mandataria no comparecerá. La defensa argumentó que el oficio de la dependencia federal carece del rigor técnico mínimo y es tan ambiguo que ni siquiera especifica el motivo del requerimiento o el carácter en el que se le cita, ironizando con que el documento no aclara si se pretende hablar del clima o de fútbol. Asimismo, sostuvieron que la titular del Ejecutivo del Estado goza de inmunidad constitucional, un escudo diseñado por el federalismo para evitar que el Ministerio Público Federal ejerza actos de molestia u hostigamiento penal con tintes políticos contra gobernantes locales.
Al tomar la palabra, la gobernadora Maru Campos adoptó un tono de confrontación nacional y arropó su discurso con las causas sociales más críticas hacia la administración de Morena y la cuarta transformación. Campos defendió la dignidad de su gestión en Chihuahua en materia de seguridad y acusó formalmente a las autoridades de montar una simulación jurídica, utilizando la figura de una comparecencia como testigo con la burda finalidad de fabricarle un caso y convertirla en inculpada. En su mensaje, la mandataria despersonalizó el conflicto al declarar que ya no hablaba por ella misma ni por su estado, sino por todo México, argumentando que el gobierno actual abraza a los delincuentes mientras persigue a quienes intentan hacer cumplir la ley.
Para robustecer su narrativa de persecución, la gobernadora ligó su situación con las problemáticas más sensibles del país, criticando el desabasto de medicamentos para niños con cáncer, la represión a las protestas magisteriales y el olvido a las madres buscadoras que excavan con pico y pala en la soledad y el dolor. Tras advertir a la ciudadanía que la persecución que hoy vive la jefatura de Chihuahua mañana podría alcanzar a cualquier ciudadano que piense diferente, Maru Campos selló su pacto de resistencia con los militantes, legisladores y gobernadores presentes con la contundente frase folclórica, consolidando el caso como una de las batallas políticas y constitucionales más álgidas entre un estado soberano y el gobierno central.

Comparte nuestras notas: