Denuncian negligencia en Star Médica Chihuahua: bebé sufre quemaduras de tercer grado tras omisiones médicas
A través de un testimonio que ha comenzado a generar indignación, una familia chihuahuense denunció públicamente una presunta negligencia médica ocurrida en el hospital Star Médica, luego de que su bebé de apenas 10 meses de edad sufriera quemaduras de tercer grado derivadas de una mala práctica en la canalización intravenosa y la falta de atención del personal de salud.
De acuerdo con el relato compartido por la madre del menor, el infante ingresó al nosocomio privado por un cuadro de gastroenteritis y deshidratación. Por recomendación de su pediatra, fue hospitalizado para recibir hidratación y tratamiento intravenoso.
Para este procedimiento, el personal médico colocó una vía en el pie derecho del bebé, la cual fue vendada bajo el argumento de evitar que el menor intentara retirarla. Sin embargo, a partir de ese momento, el niño comenzó a manifestar un llanto constante y una evidente inquietud que alertó a los padres.
La madre señala que, en repetidas ocasiones, solicitaron al personal médico y de enfermería de Star Médica que revisaran la vía, advirtiendo que el bebé presentaba molestias inusuales. Las preocupaciones de la familia fueron minimizadas. El personal aseguró que el comportamiento del menor se debía simplemente a que «extrañaba su casa o su cuna».
En lugar de inspeccionar la zona vendada, el personal optó por administrar medicamentos para el dolor y sedantes para ayudarlo a dormir, omitiendo los protocolos de revisión física de la canalización.
Fue hasta casi 24 horas después, y ante la insistencia de los padres, que una enfermera finalmente revisó el pie del paciente, descubriendo que la vía estaba infiltrada. Los líquidos y medicamentos habían salido del torrente sanguíneo, acumulándose gravemente en los tejidos del pie del bebé.
El incidente no solo dejó una lesión grave en el menor, sino que, de acuerdo con la denuncia, el hospital intentó deslindarse de la responsabilidad. Inicialmente, el personal médico argumentó que se trataba de una «reacción alérgica a la cinta o a algún medicamento», negando la infiltración.
Asimismo, se les aseguró a los padres que la lesión sanaría en un par de semanas, pronóstico que resultó falso. A las tres semanas del incidente, la lesión fue diagnosticada como una quemadura de tercer grado, lo que obligó a que el bebé de 10 meses fuera sometido a una cirugía de injerto de piel, enfrentando los riesgos, el dolor y las complicaciones que un procedimiento de esta naturaleza conlleva.
La madre del menor decidió hacer pública su historia con el objetivo de generar conciencia sobre los protocolos de atención en los centros de salud privados de la ciudad.
«Comparto nuestra historia porque considero importante crear conciencia sobre la importancia de escuchar a las familias cuando expresan preocupación por la salud y el bienestar de sus hijos», concluyó en su mensaje, subrayando que su principal intención es evitar que otra familia y otro bebé atraviesen por el mismo sufrimiento.

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