Aquellos tiempos en qué la comunicación viajaba. Pie
Antes del teléfono, mucho antes del WhatsApp y de que hubiera un aparato en cada hogar, era muy común que los mensajes viajaran a pie… y casi siempre en boca de los niños.
En muchos barrios y pueblos de México, los hijos, sobrinos o niños de confianza eran los encargados de llevar recados entre vecinos. Corrían de una casa a otra para decir cosas tan cotidianas como:
— “Dice mi mamá que si le presta tantita azúcar.”
— “Que venga rápido porque ya llegó el doctor.”
— “Que mañana no abra la tienda.”
— “Que ya está lista la comida.”
Pero no solo llevaban mensajes. También hacían mandados: iban por tortillas, leche, pan, medicina o incluso a entregar cartas.
En los pueblos pequeños era común ver a un niño atravesando varias calles con una bolsa, un papelito o una moneda en la mano. Como todos se conocían, la confianza era parte de la vida diaria. Muchos niños incluso memorizaban los recados de toda la familia, y si olvidaban algo, simplemente regresaban corriendo para preguntar de nuevo.
Eran tiempos en que la comunicación viajaba a pie, y los niños eran parte esencial de la vida cotidiana del barrio.
Con información de Facebook Pancho Villa

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