El Exconvento de Tlayacapan y su Cristo sentado, el Señor de la Divina Paciencia
H. Tlayacapan, Mor., a 26 de septiembre de 2026.- En el corazón del Pueblo Mágico de Tlayacapan se alza el Templo y Exconvento de San Juan Bautista, uno de los 14 monasterios en las faldas del Popocatépetl declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994.
Construido por la Orden de San Agustín entre 1534 y 1574 bajo la supervisión de fray Jorge de Ávila, el conjunto destaca por su frontispicio de más de 30 metros de altura, su claustro de estilo gótico, sus frescos del siglo XVI y XVII, sus capillas posas y su ingenioso sistema de captación de agua de lluvia.
Tras el sismo del 19 de septiembre de 2017, el inmueble resultó gravemente afectado, con el colapso parcial de su fachada y campanario, por lo que fue sometido a trabajos de reconstrucción por el INAH.
En su interior, entre imágenes de la Virgen María y arte sacro colonial, resguarda uno de sus elementos más venerados: el Cristo sentado.
Conocido como el Señor de la Divina Paciencia, la escultura muestra a un Jesús sedente, con la cabeza inclinada, la corona de espinas y las manos atadas, en el momento previo a la crucifixión, en espera paciente de su sacrificio. La talla se ubica en el retablo del transepto y representa la advocación de Cristo Rey de Burlas, muy difundida durante la evangelización para transmitir el sufrimiento y la resignación de la Pasión.
El exconvento funciona actualmente como museo, donde se exhiben nueve cuerpos momificados de niños y adolescentes de familias pudientes de la época colonial, hallados en 1982 bajo la nave mayor y preservados de forma natural por los minerales del suelo.
Visitar Tlayacapan es recorrer una de las rutas conventuales más importantes de Morelos y encontrarse con este Cristo sentado que sigue siendo símbolo de fe y paciencia para los habitantes.
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