Megafábrica en la Sierra: El golpe más grande de la historia reciente operaba con más de 100 hombres
En lo que representa un hito sin precedentes para la seguridad nacional, la Fiscalía General del Estado ha confirmado que el complejo de laboratorios desmantelado en la intersección de Guachochi y Morelos es el aseguramiento más grande en la historia reciente del país. La escal0a del hallazgo es sobrehumana: las autoridades estiman que en este enclave, oculto a nueve horas de la capital de Chihuahua, operaba un ejército de más de 100 personas de forma simultánea, transformando la agreste geografía serrana en una verdadera ciudad industrial del crimen organizado.
El operativo conjunto entre la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y la Sedena dejó al descubierto una logística de dimensiones industriales que desafía cualquier registro previo. En una superficie que supera los mil metros cuadrados de operación efectiva, se localizaron 15 hornos de alto poder, calderas, condensadores y una red de mangueras que conectaba depósitos de sustancias químicas. La magnitud del personal queda en evidencia no solo por el gigantesco campamento de víveres, sino por los 103 cilindros de gas encontrados, necesarios para alimentar la demanda energética de una fuerza laboral de tal envergadura que producía droga sintética en turnos ininterrumpidos.
La infraestructura asegurada sugiere una especialización técnica de alto nivel, donde más de un centenar de personas desempeñaban roles que iban desde la síntesis química avanzada hasta la seguridad perimetral y la logística de suministros. El inventario es abrumador: decenas de contenedores de mil litros, toneladas de material blanco aún sin identificar y un flujo constante de acetona. El Fiscal General enfatizó que este golpe no solo destruye toneladas de dosis potenciales, sino que desarticula el núcleo operativo más robusto detectado en décadas, afectando de manera irreversible la capacidad financiera y humana del cártel que controlaba esta zona colindante entre los municipios más remotos del estado.
Actualmente, el sitio permanece bajo un estricto cerco militar mientras los peritos realizan el procesamiento de la escena. Este aseguramiento marca un antes y un después en la lucha contra las drogas sintéticas en México, al demostrar que los grupos criminales han escalado sus operaciones de simples «cocinas» itinerantes a fábricas con nóminas y capacidades de producción masivas, instaladas bajo el radar de la civilización.

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