Notas Principales

Morena y su marcha por la soberanía, un día después

El sol rayaba en lo más alto, las altas temperaturas de este páramo cubierto de asfalto son agotadoras. Una marcha que prometió iniciar a las cuatro de la tarde se prolongó en su inicio por poco más de una hora. Una mujer de edad avanzada le reclama a Juan Carlos Loera -ex delegado del bienestar y fallido candidato a la gubernatura del estado por varias ocasiones, hoy flamante senador de la república- de la tardanza del acto, pues “mucha gente llegó desde temprano y se comenzaba a cansar”.

Una figura en forma de piñata de la gobernadora Maru Campus que con cuerpo del Tío Sam se paseaba de un lado para otro, pancartas y gritos al micrófono del activista Oscar Castrejón se escuchaban demandando la salida de Maru Campos.

Cruz Pérez Cuellar llegó con su atuendo vaquero, bota y sombrero, dio una breve entrevista a los medios, fue absorbido por el contingente que en primera línea se agitaba y ondeaban banderas, unido como un cardumen sumergido en una ola de calor intenso. A nivel de tierra se veía un gran contingente, sin embargo en una posición más elevada los números delataban que les faltaba militancia. En ese momento unas 3 mil personas se concentraban en el mal llamado monumento a Pancho Villa, pues su nombre correcto es el de Monumento a la División del Norte.

Muchos adultos mayores desespero y comenzó la travesía rumbo al centro de la ciudad tomando la avenida Universidad. Se veían desde la parte alta a la altura de El Heraldo como el contingente formaban un hilo humano, que se perdía al cruzar el canal.

Los morenistas aún en el punto de partida denunciaban bloqueos en varios accesos carreteros por parte del Gobierno del Estado al que llamaron opresor- no se acuerdan de lo que hicieron en la marcha de la generación Z, en la que bloqueron accesos y usaron métodos represivos con gases lacrimógenos, pero sobre todo su bloque negro, detenciones, toletazos y golpes- a manifestantes civiles que su crimen fue no estar de acuerdo con el sistema que gobierna hoy México.

La presión los obligo a marchar por partes, los dirigentes esperaron, fueron rodeados por una valla humana que los cobijo durante la marcha, Ariadna, Andy, Cruz, Andrea, Brighitte y Cuauhtémoc – No Blanco ni al que le quemaron los pies- recorrieron la vía rumbo al corazón de la capital de Chihuahua. Coreaban junto con la gente consignas pidiendo el desafuero de la gobernadora.

A unos 200 metros del inicio de la marcha se encontraron con una zanja de la Junta de Aguas que partía un carril de la avenida universidad en dos, señalamiento de desviación y bandas de hule amarillo de precaución indicaban la zona del desperfecto.

A esa altura un grupo de jóvenes que tripulaban una pickup Dodge color guinda amablemente obsequiaban botellas con agua fresca, que hasta al reportero que esto cuenta le toco su botellita. ¡El calor no estaba para menos!

El contingente seguía avanzando, las banderas de México seguían ondeando, la gente continúa su marcha, algunos marchantes se aproximaron y preguntaron si esto estaba bien, si el odio era el camino para lograr que el país avance. Uno en particular llamo la atención, un Chihuahuense oriundo de Aldama que tenía poco de regresar a su tierra después de 45 años en los Estados Unidos. Se mostraba desconcertado por que desconocía el propósito final de tal manifestación, solo se subió al camión y llego a la capital.

Llegaron los camiones -se dijo que la Guardia Nacional rompió los cierres carreteros-, y la culebra de marchantes se extendió de norte a sur por la avenida universidad, banderas ondeaban, y gente gritaba, algunos se tapaban en rostro con las pancartas.

A la altura del canal una enorme cartelera con imágenes de la presidente y de otros reconocidos morenistas desde lo alto les recordaba que como decía mi abuela – siempre hay prietitos en el arroz- la marcha continúo, una “enorme fuga” hizo que la junta de aguas abriera una zanja para arreglar el desperfecto. Dicha acción despertó la ira de algunos líderes que marchaban, se rasgaban las vestiduras, gritaban y acusaban al gobierno de represor- y eso que no hubo macanazos ni gases lacrimógenos-, inclusive ni agentes de la policía hubo-.

Llegaron al escenario montado para el acto, gente esperaba ya desde hacía horas en el lugar, ahí frente al Palacio de Gobierno, subió un primer grupo de líderes, Cruz Pérez Cuellar, Andrea Chávez, Cuauhtémoc Estrada, Brenda Ríos -con su ajuar vaquero-, Brighite Granados y Andy López Beltrán, perdón Andrés- para que no se moleste-.

Ariadna se quedó atrás. Por ciertos espacios de tiempo algunos de los personajes en el escenario tuvieron momentos de soledad, uno de ellos Andrés López Beltrán que solo se tomaba el brazo derecho con el izquierdo mirando hacia los lados. Cruz y Andrea en lo suyo, la última bailando al ritmo de las consignas de una pieza musical pegajosa y el primero saludando a la raza desde el palco principal.

Por fin llego Ariadna, seguida de las personas de utileria arribaron al templete, -una decena de personas de origen indígena- fueron repartidas entre la cúpula de líderes morenistas y así pues dio el comienzo de los discursos. Las palabras de unidad y un destino glorioso para esta nación se quedaron fuera del discurso – ese no era el propósito de la marcha- solo consignas en contra del gobierno del estado, denuncias de corrupción, injerencia extranjera y opresión fueron la comidilla del acto. Adultos mayores, gente del pueblo, gente que no es del pueblo- aparatos celulares de última generación, ropa de marca y perfumes- coreaban al unísono “es un honor estar con Obrador” mientras Andy el heredero de la casta Macuspana solamente una vez alzo el brazo y se aventó la porra para su progenitor, siguiendo posteriormente con su postura de tomar el antebrazo derecho con su mano izquierda, seguir mirando a los extremos y perderse en el anonimato.

Una manifestación que dejo un mal sabor de boca, una soberanía que queda en el tintero del usufructo de la dignidad humana, del respeto a la autonomía de las personas –que se destroza en el acarreo- pero sobre todo de una nueva clase política que al terminar el acto político se escabullo entre la gente para subir a un automóvil y desaparecer entre el murmullo de la gente. Los reporteros insistían para una entrevista, pero todo fue en vano, abordaron el vehículo de color blanco y simplemente se esfumaron.

Una marcha que quedo en una serie de señalamientos que según la líder nacional de Morena deben llevar a la gobernadora de Chihuahua al juicio político en el Congreso de la Unión, mediante la recolección de firmas
por todo el estado.

Así concluyó la llamada marcha por la seguridad y la soberanía en la capital del estado más grande de la república mexicana… no se le olvide “primero los pobres”… decenas de camiones devoraron a decenas de manifestantes para llevarlos de nueva cuenta a su realidad… de pobres…

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