Notas Principales

Una marcha de más de 8 mil, discursos y rostros que reclaman dignidad y soberanía

Las banderas de México ondearon con el viento que parecía propicio para enarbolar la soberanía nacional en una marcha que se convocó bajo el discurso de defensa de la soberanía de México.
Miles llegaron de diversas partes del estado, y de algunas otras partes del país, marcharon y gritaron consignas en contra de la gobernadora, rodearon un par de zanjas abiertas por la Junta de Aguas. Las banderas nacionales siguieron ondeando.

Cuatro discursos, uno: la dirigente estatal de Morena, dos: un joven barbado oriundo de Ciudad Juárez, tres: una representante indígena, cuatro: la dirigente nacional de Morena. Los nombres de poco importan de los personajes en el templete.

Dos rostros acapararon la atención del reportero mientras los asistentes se unían en una catarsis colectiva buscando un culpable. Dos niñas indígenas delataron y desnudaron el discurso, su lugar a un costado del pódium entre una diputada local y el líder de los diputados en el Congreso del Estado- nombres no mencionare- sus miradas distantes ante discursos incomprensibles, una portando la bandera de México en sus manos, la otra cargando su bebé en un rebozo, en su otra mano una botella con agua. Sus miradas dejaban sin efecto el discurso, mirada lejanas, heridas, golpeadas, usadas.

Mientras, la gente coreaba consignas, lucia buenas prendas de vestir, sombreros y texanas de marca lucieron pero marcaban un lastimoso contraste con la vestimenta típica y humilde de las niñas indígenas, usadas como piezas de utilería, invisibles ante el poder, un poder que las utiliza y las desecha.

Sin embargo, un gesto destacó en el acto, la senadora con licencia distrajo su posición para encaminarse y ofrecer un suero a la joven madre que en no muy buenas condiciones busco un espacio para descansar de su fatiga.

No obstante, predomina un poder que exige soberanía, pero que se olvida que la soberanía reside en la dignidad del pueblo. No hay peor atentado contra la soberanía que el abuso de la dignidad de las personas. Hoy quedan marcados esos rostros en la imagen. Dos niñas que dejaron sin efecto la movilización de miles de personas este día en la capital del estado de Chihuahua. Termino el acto, bajaron del templete, se unieron a los suyos y se perdieron entre la multitud. Solo quedo la imagen.

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