PolĂtica pendenciera mexicana
Por Gabriel Piñón
Hoy, México vive grandes retos. Los mexicanos somos gente de trabajo, de compromiso, tierra donde
han surgido grandes hombres y mujeres que han participado de la transformaciĂłn de este paĂs, pero que solo han quedado en el recuerdo. Vivimos hoy en dĂa un quehacer polĂtico sobajado a los intereses e ideologĂas que nunca funcionaron en el pasado y que no deja duda que las intenciones son las de mantener en la pobreza e ignorancia al tan famoso pueblo que tanto dicen defender.
Una clase polĂtica perfumada y ausente. Una clase polĂtica que dice haber emergido del pueblo, pero que le encantan las delicias del poder: autos de lujo, ropa de marca, restaurantes y comidas exĂłticas, viajes al extranjero. PolĂticos de memoria corta y uñas largas. Pero eso no es todo.
Una clase polĂtica que se supone deberĂa guiar los destinos de este paĂs, que vive enfrascada en diferencias y peroratas estĂ©riles, que solo llegan a la polarizaciĂłn. Por un lado desde la presidencia de la republica con un personaje que solo sale a repartir culpas cada mañana, evadiendo temas que son de importancia para los que sufrimos y padecemos en este paĂs el dĂa con dĂa. Alza de precios en la canasta básica, precios de las gasolinas, servicios de salud deficientes, delincuencia, asesinatos, desapariciones y otros tantos temas de interĂ©s que nos afectan de manera cotidiana, y de eso nada. Puro pretextos. La pregunta es ÂżPara eso fueron electos? ÂżPara llegar y quejarse y acusar a quienes gobernaron en el pasado? ÂżPara eso se les paga?
Lo mismo pasa con los diputados y senadores en el ámbito federal, es una romerĂa, un mercado donde a gritos y pusilánimes arrebatos de ira, se pelean, acusan y discuten leyes por demás estĂşpidas que ni a usted, ni a mi amable lector nos benefician. Es una holgazanerĂa tremenda, diputados faltistas, y lo que no se ausentan usan de camastro sus curules. ÂżPara eso se les paga? ÂżEso es el Congreso de la UniĂłn?
Vemos figuras como las de Javier Corral, que se ha convertido en el vocero de la 4T, un personaje por lo más deleznable que hace el papel de vulpeja y que se pasea con el erario del pueblo por todos los medios de comunicaciĂłn afines al rĂ©gimen para acusar, cuando deberĂa estar de acusado en el banquillo por su gris y e incelebre paso por la gubernatura del estado de Chihuahua. Un verdadero zángano de la polĂtica mexicana, que junto con otros 500 diputados y 128 senadores viven como una casta real sin rendir cuentas a nadie. SĂşmele a Corral a Feliz Salgado Macedonio, Adán Augusto LĂłpez, Fernández Noroña y por quĂ© no, a un Ricardo Anaya y un Alito Moreno que al igual que Corral viven, de romperse las medias en la tribuna, al final termina la funciĂłn y se abrazan y no quiero pensar, se besan detrás del telĂłn.
De la Suprema Corte de Justicia de la NaciĂłn, ni que decir, ministros chicharrones neĂłfitos del derecho que impuestos por un procedimiento viciado desde el origen, violentĂł todo principio de legalidad y democracia.
Y falta el recorrido por los organismos que dieron vida al sistema democrático del paĂs, que por muy corrupto que haya sido en el pasado, nada se compara con lo que hoy vivimos en este paĂs que navega con el timĂłn roto.
Los estados igual, no se tratan de defender a ultranza algĂşn color o gobernador. Solo resta mirar el panorama que se vive en cada uno. Desde la Baja California con Marina del Pilar, hasta el Campeche de Laida Sansores.
En fin es una pena, que los mexicanos no despertemos y nos hayamos acostumbrado a que nos dirijan personas de gran capacidad e ineptitud, guiados por el instinto de la “popularidad” en vez de la capacidad.
PolĂticos y polĂticas de MĂ©xico ya pĂłnganse a trabajar en comĂşn acuerdo, es realmente condenable y patĂ©tico su actuar. El comĂşn denominador es MĂ©xico y no sus intereses personales y de partido, fueron elegidos para dirigir este paĂs, no para estarse enfrentando en discusiones que solo llevan a la polarizaciĂłn y a un destino incierto a la NaciĂłn Mexicana.
Queremos un MĂ©xico mejor, no de becas, sino de oportunidades para todos los que vivimos en este paĂs en el que antes nos sentĂamos orgullosos de pertenecer y hoy gracias a ustedes la vergĂĽenza y la indignaciĂłn.
Usted, lector tiene la Ăşltima palabra.
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