«Prescindir de los viejos es como quemar los libros. Es destruir la memoria»: Joan Manuel Serrat
Con la honestidad y la poesía que lo caracterizan, Joan Manuel Serrat compartió un emotivo discurso en la clausura de unas jornadas de reflexión sobre la tercera edad.
El cantautor catalán, de 82 años, se presentó así:
«Algunos de ustedes me conocerán. Escribo canciones y las canto. Tengo ochenta y dos años. Gozo de buena salud y un estado de conservación más que aceptable».
Con ironía, habló del famoso cumplido que recibe: «Está muy bien para su edad», y lo atribuyó al deseo de la sociedad de «lucir joven, verse en el retrato de Dorian Gray».
Serrat dijo que con el tiempo ha llegado a lo que el filósofo Pascal Bruckner llama «el veranillo de la vida, o sea, ese tiempo de propina en que a menudo el alma suele conversar consigo misma».
Desde esa etapa, se definió como un hombre agradecido:
«Soy un hombre agradecido con la vida y acepto el hecho natural de envejecer y los inconvenientes que la naturaleza y el tiempo demoledor me imponen con el paso de los días. Aún conservo buena parte de mis ilusiones y convivo con mis achaques con la ayuda de los fármacos y de las prótesis, las gafas, los audífonos, en fin, esas cosas. Me gusta la vida, me gusta estar vivo y sentirme útil».
El núcleo de su mensaje fue una denuncia contra el edadismo:
«Por eso me rebelo contra un mundo donde se identifica a los viejos con la falta de capacidad, de talento o de preparación. A los viejos los tienen marginados porque consumen menos, porque tienen menos necesidades. A los viejos se les abandona en la soledad porque dicen que la soledad es algo inherente a la vejez y han de acostumbrarse a ella».
En su mensaje dejó dos frases contundentes:
«Pero una sociedad sin solidaridad entre las generaciones es una sociedad empobrecida. Prescindir de los viejos no solo es un acto criminal e imbécil, es como quemar los libros, es destruir la memoria».
Cerró con una reflexión sobre lo que significa vivir más:
«Vivir más años no significa vivir mejor, pero tampoco vivir a rastras. Envejecer es la única manera que hemos encontrado de vivir una larga vida y queremos hacerlo con dignidad».
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