La última casa: Un éxito de audiencia con una ejecución divisiva
Por Ricardo Monge
Si buscas una película para desconectar un domingo por la tarde, La última casa cumple con la clásica fórmula de Netflix: es de consumo rápido, y te atrapa en su premisa. El concepto de encierro claustrofóbico recuerda vagamente a la época de pandemia, y las actuaciones de Wagner Moura y Greta Lee logran sostener el drama familiar frente a un evento apocalíptico.
Sin embargo, a pesar de haberse posicionado rápidamente en el Top 1 global de la plataforma, la película se queda corta para los amantes del buen suspenso. Mientras el apartado visual es destacable, el guion abusa de los lugares comunes y pierde fuerza a medida que avanza, dejando a muchos espectadores frustrados ante una historia que promete más de lo que finalmente entrega.
La cinta es ideal para pasar el rato en un día lluvioso, pero no esperes una obra maestra del terror psicológico.

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