Notas Principales

Declaran prófugo a HADES propietario del Crematorio Plenitud y acaparador de almas de Juárez.

Así como lo oyen, a la justicia en Ciudad Juárez le hicieron de chivo los tamales, pues José Luis A.C., el mero mero dueño del crematorio Plenitud, nomás no se asomó a su audiencia de este jueves y ya fue oficialmente declarado prófugo.

Al parecer, nuestro «Hades» fronterizo decidió aplicar la de humo y dejar plantados al Ministerio Público, a su propia defensa y al juez Héctor Josué De Luna León, quienes se quedaron con los crespos hechos en la Ciudad Judicial esperando a que llegara para la causa penal 3448/25. Como el señor no asomó ni las narices, las autoridades ya andan pidiendo una orden de aprehensión en privado para ir a cazarlo y traerlo de las orejas.

Todo el teatrito se le cayó el 26 de junio de 2025, cuando los vecinos de la colonia Granjas Polo Gamboa ya no soportaban la peste a rayos que salía de su negocio en la calle Chihuahua. Cuando la policía fue a asomarse, primero encontraron dos difuntos pudriéndose en una carroza, pero la verdadera película de terror fue que al esculcar bien el changarro hallaron nada más y nada menos que 386 cuerpos amontonados.
¡Hagan el favor! En lugar de hacer su chamba y cremarlos, este cuate andaba de acaparador de almas y no dejaba pasar a los muertitos al inframundo. Imagínense la fila de espíritus atorados en el limbo, nomás esperando su pase de abordar al más allá, mientras este señor los tenía ahí arrumbados en el local.

La historia de este caso ha estado de telenovela de terror. Para empezar, su chalán y cómplice, Facundo M.R., pasó a mejor vida meses después mientras estaba guardadito en prisión preventiva, así que él sí se saltó el trámite y se fue directito a rendirle cuentas al verdadero señor de las tinieblas.

Por su parte, José Luis andaba muy salsas porque en febrero le cayó del cielo un amparo federal que lo dejó en libertad, caminando por la calle como si nada. Pero como el karma es canijo, hace poquito le dieron reversa a esa decisión y le reactivaron el proceso penal.

Al ver que la lumbre le volvía a llegar a los aparejos y que lo querían entambar de nuevo, el señor dijo «patitas pa’ qué las quiero» y mejor se esfumó de la faz de la tierra. Ahora sí que la Fiscalía va a tener que mandar la orden de aprehensión al olimpo y buscar a este cadenero del inframundo por todos lados para que pague por andar reteniendo a la clientela.

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