Notas Principales

Creador del Escudo Nacional murió en el olvido y descansa en la gaveta 993 de un panteón municipal

El águila que aparece en todos los documentos oficiales, en las banderas de todas las escuelas y en el pecho de la Selección Mexicana tiene un autor con nombre y apellido, pero su nombre no está en los libros de historia. Se llamaba Antonio Gómez Rodríguez.

Era dibujante del Museo Nacional de Historia cuando, en 1916, Venustiano Carranza, como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, buscaba diferenciarse de las fuerzas de Victoriano Huerta. Lanzó una convocatoria para crear un nuevo Escudo Nacional que unificara todas las versiones que circulaban desde la Independencia.

El encargo recayó en Antonio Gómez Rodríguez. Fue él quien, por primera vez desde 1821, rompió con la tradición del águila de frente y la pintó de perfil izquierdo, con las alas abiertas y levantadas, la cola baja y extendida, parada con la pata izquierda sobre un nopal mientras con la otra sujeta una serpiente de cascabel en actitud de despedazarla. Para lograrlo, en el Museo le prestaron un águila viva como modelo.

Por decreto del 20 de septiembre de 1916 el diseño fue oficializado y ondeó por primera vez el 15 de septiembre de 1917 en Palacio Nacional.

Medio siglo después vino el borrado. En 1968, rumbo a los Juegos Olímpicos, el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó un rediseño: un águila más estilizada, erguida, con la serpiente desenroscada y el glifo náhuatl del agua al pie del nopal. El trabajo lo ejecutaron Pedro Moctezuma Díaz Infante y Francisco Eppens Helguera, y es a ellos a quienes la narrativa oficial les atribuyó durante décadas la autoría completa del símbolo patrio.

Gómez Rodríguez no vio ese reconocimiento. Nacido en Ecuandureo, Michoacán, en 1888, pasó sus últimos años en Pénjamo, Guanajuato, donde es recordado como hijo adoptivo del municipio. Lejos de los homenajes, se dedicó al pequeño comercio para subsistir.

Murió en 1970, a los 82 años, sin homenajes ni pensión. Hoy sus restos descansan en el primer pasillo del panteón viejo de Pénjamo, en la gaveta número 993, una modesta tumba sin placa oficial, sin guardia de honor, olvidada por la historia.

El autor del símbolo más reproducido de México no está en la Rotonda de las Personas Ilustres. Está en una gaveta municipal, mientras su águila sigue volando en todos los rincones del país.

Fuente: Cultura Colectiva Historia

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