Día Mundial de la Población: Una mirada global y situación en México
Cada 11 de julio el mundo hace una pausa para pensar en cuántos somos, cómo vivimos y hacia dónde vamos. El Día Mundial de la Población no es solo una cifra en el calendario: es un recordatorio de que detrás de cada estadística hay personas, familias y derechos que deben garantizarse.
A nivel global, ya superamos los 8,100 millones de habitantes. Pero el crecimiento ya no es el de antes. Hoy el verdadero desafío no es solo “somos muchos”, sino “cómo nos estamos transformando”. Más de la mitad de los países del mundo ya registran tasas de fecundidad por debajo de 2.1 hijos por mujer, el llamado nivel de reemplazo. Ese 2.1 es el número mínimo necesario para que una población se mantenga estable sin migración: un hijo para reemplazar a la madre, otro al padre y un 0.1 que compensa la mortalidad infantil y a quienes no llegan a edad reproductiva. Cuando un país cae por debajo de esa línea, la población comienza a envejecer y, eventualmente, a reducirse.
Europa, Japón, Corea del Sur y China ya llevan años por debajo de ese umbral. América Latina se sumó a la tendencia. Y México no es la excepción. De tener familias de 6 o 7 hijos en los años 70, pasamos a una tasa global de fecundidad de 1.60 hijos por mujer en 2024, según CONAPO. Muy lejos del 2.1 necesario para el reemplazo generacional. La Ciudad de México está en 0.96, Nuevo León en 1.33 y solo Chiapas, Guerrero y Zacatecas se acercan a 2.0, pero sin alcanzarlo.
¿Qué significa esto en la práctica?
Que México entró de lleno en su transición demográfica. Nacen menos niños, la población joven empieza a reducirse y el grupo de adultos mayores crece rápido. Hoy 14.7% de los mexicanos tiene 60 años o más; en 2050 será más del 21%. El famoso “bono demográfico” —esa etapa donde hay muchos jóvenes en edad de trabajar y pocos dependientes— se está cerrando. Si no se invirtió a tiempo en educación, salud y empleo digno para esos 40 millones de jóvenes que hoy tienen entre 12 y 29 años, el país enfrentará un futuro con menos trabajadores activos sosteniendo a más adultos mayores.
El lema de este año lo dice claro: “Empoderando a las personas jóvenes para crear las familias que desean en un mundo justo y esperanzador”. Porque el problema no es obligar a tener más hijos. El reto es que quienes quieran formar una familia puedan hacerlo sin que la falta de guarderías, empleos precarios, vivienda inaccesible o violencia obstétrica se los impida. Y que quienes decidan no tenerlos, también ejerzan ese derecho con plenitud.
El Día Mundial de la Población 2026 nos recuerda entonces que México ya está por debajo del nivel de reemplazo y que eso cambia todo: pensiones, sistema de salud, mercado laboral, migración. No es crisis ni catástrofe, pero sí un giro histórico que exige planear con datos, sin alarmismos y con derechos al centro.

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